juan josé arreola
alejandrinaLa poetisa Alejandrina llegó procedente de Tamazula, bien munida de informes y referencias acerca de casi todos nosotros. Llegó en el momento oportuno. cuan
anuncioDondequiera que la presencia de la mujer es difícil, onerosa o perjudicial, ya sea en la alcoba del soltero, ya en el campo de concentración, el empleo de P
armisticioCon fecha de hoy retiro de tu vida mis tropas de ocupación. Me desentiendo de todos los invasores en cuerpo y alma. Nos veremos las caras en la tierra de na
baby h. p.Señora ama de casa: convierta usted en fuerza motriz la vitalidad de sus niños. Ya tenemos a la venta el maravilloso Baby H.P., un aparato que está llamado
baltasar gérard [1555 1582]Ir a matar al príncipe de Orange. Ir a matarlo y cobrar luego los veinticinco mil escudos que ofreció Felipe II por su cabeza. Ir a pie, solo, sin recursos,
camelidosEl pelo de la llama es de impalpable suavidad, pero sus tenues guedejas están cinceladas por el duro viento de las montañas, donde ella se pasea con arrogan
cláusula iLas mujeres toman siempre la forma del sueño que las contiene.
cláusula iiCada vez que el hombre y la mujer tratan de reconstruir el Arquetipo, componen un ser monstruoso: la pareja.
cláusula iiiSoy un Adán que sueña con el paraíso, pero siempre me despierto con las costillas intactas.
cláusula ivBoletín de última hora: En la lucha con el ángel, he perdido por indecisión.
corridoHay en Zapotlán una plaza que le dicen de Ameca, quién sabe por qué. Una calle ancha y empedrada se da contra un testerazo, partiéndose en dos. Por allí des
cuento de horrorLa mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de sus apariciones.
de balísticaNe saxa ex catapultis latericium discuterent. -César, De bello civili lib. 2. Catapultae turribus impositae et quoe spicula mitterent, et quoe saxa. -Appian
diálogo con borgesLa última vez que nos encontramos Jorge Luis Borges y yo, estábamos muertos. Para distraernos, nos pusimos a hablar de la eternidad.
el búhoAntes de devorarlas, el búho digiere mentalmente a sus presas. Nunca se hace cargo de una rata entera si no se ha formado un previo concepto de cada una de
el conversoEntre Dios y yo todo ha quedado resuelto desde el momento en que he aceptado sus condiciones. Renuncio a mis propósitos y doy por terminadas mis labores apo
el discípuloDe raso negro, bordeada de armiño y con gruesos alamares de plata y de ébano, la gorra de Andrés Salaino es la más hermosa que he visto. El maestro la compr
el encuentroDos puntos que se atraen, no tienen por qué elegir forzosamente la recta. Claro que es el procedimiento más corto. Pero hay quienes prefieren el infinito. L
el faroLo que hace Genaro es horrible. Se sirve de armas imprevistas. Nuestra situación se vuelve asquerosa. Ayer, en la mesa, nos contó una historia de cornudo. E
el guardagujasEl forastero llegó sin aliento a la estación desierta. Su gran valija, que nadie quiso cargar, le había fatigado en extremo. Se enjugó el rostro con un pañu
el mapa de los objetos perdidosEl hombre qué me vendió el mapa no tenía nada de extraño. Un tipo común y corriente, un poco enfermo tal vez. Me abordó sencillamente, como esos vendedores
el prodigioso miligramoUna hormiga censurada por la sutileza de sus cargas y por sus frecuentes distracciones, encontró una mañana, al desviarse nuevamente del camino, un prodigio
el rey negroYo soy el tenebroso, el viudo, el inconsolable que sacrificó su última torre para llevar un peón femenino hasta la séptima línea, frente al alfil y el cabal
el rinoceronteDurante diez años luché con un rinoceronte; soy la esposa divorciada del juez McBride. Joshua McBride me poseyó durante diez años con imperioso egoísmo. Con
el sapoSalta de vez en cuando, sólo para comprobar su radical estático. El salto tiene algo de latido: viéndolo bien, el sapo es todo corazón. Prensado en un bloqu
el silencio de diosCreo que esto no se acostumbra: dejar cartas abiertas sobre la mesa para que Dios las lea. Perseguido por días veloces, acosado por ideas tenaces, he venido
en verdad os digoTodas las personas interesadas en que el camello pase por el ojo de la aguja, deben inscribir su nombre en la lista de patrocinadores del experimento Niklau
evaÉl la perseguía a través de la biblioteca entre mesas, sillas y facistoles. Ella se escapaba hablando de los derechos de la mujer, infinitamente violados. C
felinosSi no domesticamos a todos los felinos fue exclusivamente por razones de tamaño, utilidad y costo de mantenimiento. Nos hemos conformado con el gato, que co
in memoriamEl lujoso ejemplar en cuarto mayor con pastas de cuero repujando, tenue de olor a tinta recién impresa en fino papel de Holanda, cayó como una pesada lápida
insectiadaPertenecemos a una triste especie de insectos, dominada por el apogeo de las hembras vigorosas, sanguinarias y terriblemente escasas. Por cada una de ellas
la boaLa proposición de la boa es tan irracional que seduce inmediatamente al conejo, antes de que pueda dar su consentimiento. Apenas si hace falta un masaje pre
la canción de peronelleDesde su claro huerto de manzanos, Peronelle de Armentières dirigió al maestro Guillermo su primer rondel amoroso. Puso los versos en una cesta de fr
la jirafaAl darse cuenta de que había puesto demasiado altos los frutos de un árbol predilecto, Dios no tuvo más remedio que alargar el cuello de la jirafa. Cuadrúpe
la migalaLa migala discurre libremente por la casa, pero mi capacidad de horror no disminuye. El día en que Beatriz y yo entramos en aquella barraca inmunda de la fe
libertadHoy proclamé la independencia de mis actos. A la ceremonia solo concurrieron algunos deseos insatisfechos, dos o tres actitudes desmedradas. Un propósito gr
los alimentos terrestres“Muy sentido estoy del descuido que ha tenido nuestro amigo de mis alimentos… Mis alimentos es justo que no padezcan ni hallen con ellos ningún fracaso o no
los monosWolfgang Köhler perdió cinco años en Tetuán tratando de hacer pensar a un chimpancé. Le propuso, como buen alemán, toda una serie de trampas mentales. Lo ob
monólogo del insumisoHomenaje a M. A. Poseí a la huérfana la noche misma en que velábamos a su padre a la luz parpadeante de los cirios. (¡Oh, si pudiera decir esto mismo con ot
nabónidesEl propósito original de Nabónides, según el profesor Rabsolom, era simplemente restaurar los tesoros arqueológicos de Babilonia. Había visto con tristeza l
parábola del truequeAl grito de «¡Cambio esposas viejas por nuevas!» el mercader recorrió las calles del pueblo arrastrando su convoy de pintados carromatos. Las transacciones
parturient montesEntre amigos y enemigos se difundió la noticia de que yo sabía una nueva versión del parto de los montes. En todas partes me han pedido que la refiriera, da
pueblerinaAl volver la cabeza sobre el lado derecho para dormir el último, breve y delgado sueño de la mañana, don Fulgencio tuvo que hacer un gran esfuerzo y empiton
receta caseraHaga correr dos rumores. El de que está perdiendo la vista y el de que tiene un espejo mágico en su casa. Las mujeres caerán como las moscas en la miel. Esp
sinesio de rodasLas páginas abrumadoras de la Patrología griega de Paul Migne han sepultado la memoria frágil de Sinesio de Rodas, que proclamó el imperio terrestre de los
teoría de dulcineaEn un lugar solitario cuyo nombre no viene al caso hubo un hombre que se pasó la vida eludiendo a la mujer concreta. Prefirió el goce manual de la lectura,
toposDespués de una larga experiencia, los agricultores llegaron a la conclusión de que la única arma eficaz contra el topo es el agujero. Hay que atrapar al ene
un pacto con el diabloAunque me di prisa y llegué al cine corriendo, la película había comenzado. En el salón oscuro traté de encontrar un sitio. Quedé junto a un hombre de aspec
una de dosYo también he luchado con el ángel. Desdichadamente para mí, el ángel era un personaje fuerte, maduro y repulsivo, con bata de boxeador. Poco antes habíamos
una mujer amaestradaHoy me detuve a contemplar este curioso espectáculo: en una plaza de las afueras, un saltimbanqui polvoriento exhibía una mujer amaestrada. Aunque la funció
una reputaciónLa cortesía no es mi fuerte. En los autobuses suelo disimular esta carencia con la lectura o el abatimiento. Pero hoy me levanté de mi asiento automáticamen