joyce carol oates
amanteNo sabrás quién soy, no verás mi rostro. A no ser que lo veas. Y entonces será demasiado tarde. Por fin había comenzado el deshielo de la primavera, y también su sangre volvía a latir. La tierra s
au sableAgosto, primera hora del atardecer. En la quietud de la casa en la zona residencial, sonó el teléfono. Mitchell dudó sólo un momento antes de levantar el auricular. Y allí estaba el primer tono di
el rey del bingoY de repente allí está Joy Pye, el Rey del Bingo, con un retraso de diez o quince minutos para aumentar la emoción, y todos los ocupantes de la sala salvo Rose Mallow Odom le saludan con un grito
fea1 Supe que había algo sospechoso en la forma en la que conseguí mi empleo de camarera en el hotel Sandy Hook. Había un cartel en la ventana delantera, SE NECESITA CAMARERA INFORMACIÓN EN EL INTERI
infiel1 La última vez que mi madre, Cornelia Nissenbaum, y su hermana Constance vieron a su madre fue el día antes de que desapareciera de sus vidas para siempre, el 11 de abril de 1923. Era una mañana
mágico, sombrío, impenetrableConferencia de Escritores de Bread Loaf, Bread Loaf, Vermont 18 de agosto de 1951 Aquella fue la primera sorpresa: el gran hombre era mucho más voluminoso, mucho más corpulento, de lo que yo había
mastínLo habían visto antes, en la senda. El perro enorme. Tiraba con tanta fuerza de la correa que al joven que lo sujetaba se le marcaban mucho los músculos de las pantorrillas, mientras decía entre d
preguntasElla tenía treinta y un años, su amante, veinte, ¿debería haberle preocupado? Sabía que era un error liarse con él, pero no podía evitar que ocurriera. Ignoraba que en aquella época él estaba al b
sudor de veranoEstar muriendo frente a estar muerto. Es un hecho. En la agonía por la aventura sentimental más destructiva de su vida, con el compositor Gregor Wodicki durante el verano de 1975, Adriana Kaplan d
¿dónde vas? ¿dónde estuviste?Se llamaba Connie. Tenía quince años y la costumbre rápida, risueña y nerviosa de estirar el cuello para mirarse en un espejo al pasar, o de investigar las caras de los demás para asegurarse de qu