josé saramago
café en suspensoEn Nápoles existe la costumbre de mandar traer un café y pagar más de lo que se consumió. Por ejemplo, cuatro personas entran, se sientan, piden cuatro cafés y dicen: “Y tres más en suspenso”. Pas
desquiteEl muchacho venía del río. Descalzo, con los pantalones arremangados por encima de las rodillas, las piernas sucias de lodo. Vestía una camisa roja, abierta en el pecho, donde los primeros vellos
divina fragilidadDios creó el universo porque se sentía solo. Desde que la eternidad empezó, había estado solo, pero, como no se sentía solo, no necesitaba inventar una cosa tan complicada como es el universo. Con
el cuento de la isla desconocidaUn hombre llamó a la puerta del rey y le dijo, Dame un barco. La casa del rey tenía muchas más puertas, pero aquélla era la de las peticiones. Como el rey se pasaba todo el tiempo sentado ante la
el otro lado de la tragediaVi las imágenes del fusilamiento. Un poste clavado en el suelo, atado a él un hombre joven, vestido con unos pantalones oscuros y una camiseta, el pelo muy corto. Dos o tres oficiales norteamerica
embargoSe despertó con la sensación aguda de un sueño degollado y vio delante de sí la superficie cenicienta y helada del cristal, el ojo encuadrado de la madrugada que entraba, lívido, cortado en cruz y
escríbalo ustedMe llega una carta. No es la primera vez que alguien me sugiere escribir una novela sobre historias que, por alguna razón, considera merecedoras de ser pasadas al papel. Cuando terminé de leerla,
la falsa locura de alonso quijanoDon Quijote no está loco: simplemente finge una locura. No tuvo otro remedio que obligarse a cometer las acciones más disparatadas que le pasasen por la mente para que los demás no alimentaran nin
la muerteLa muerte, cansada de esperar al viejo rabí, ya casi centenario, incansablemente entregado al estudio de los libros de la Ley, se disfrazó de rosa, y fue su nieta, inocente de lo que hacía, quien
llega la coca cola a la aldeaCuando el camión se detuvo en la plaza para la distribución gratuita, de promoción, de la bebida, el cura nos estaba dando clase de catecismo a unos cuantos niños. Usando su autoridad de mentor de
narcisoNarciso, que hoy se contempla en el agua, deshará mañana con su propia mano la imagen que lo contempla.
riesgo o fatalidadQue el espejo adquiera una perturbadora autonomía, volviéndose deformante, que devuelva una imagen al mismo tiempo familiar y extraña, es ese el riesgo o la fatalidad de toda procreación ilegítima