josé rafael pocaterra
de cómo panchito mandefuá cenó con el niño jesúsI A ti que esta noche irás a sentarte a la mesa de los tuyos, rodeado de tus hijos, sanos y gordos, al lado de tu mujer que se siente feliz de tenerte en casa para la cena de Navidad; a ti que ten
la casa de la brujaI Cuando pasaba el alegre grupo de muchachos a remontar cometas —a los que dicen pintorescamente “papagayos” en mi país— por las colinas de Agua Blanca, veíamos con horror aquella casucha de adobe
redenciónI De lo que ella fue para mí, la vida no me había devuelto sino un despojo: el naufragio de su belleza y de sus sentimientos en aquellos ocho años pasados sobre el cojín de todos los carruajes, en