josé luis gonzález
el ausenteMuchos en el lugar lo recordaban. Y eso que hacía diez años que nadie lo veía. Diez largos años en los que doña Casiana había mantenido vivo, a fuerza de lágrimas, el recuerdo del hijo ausente. Si
el caciqueDon Rafa era un tipo repugnante: bajito, ventrudo y cabezón. Sobre las mejillas siempre mal afeitadas se entreabrían apenas los ojitos aviesos y sanguíneos; entre la nariz aplastada y roja y la bo
el escritorAquel domingo, cuando el escritor se despertó, la luz del sol entraba ya por las ventanas entreabiertas y bañaba la habitación de claridad. El hombre se incorporó en la cama y se desperezó bosteza
el vencedor—¿Ni un día más? La mujer era fea, cuarentona. Despedía un inequívoco olor a cebolla y vestía una bata casera de género estampado, desteñido por el sudor de las axilas y vulneradas por innúmeros c
en el fondo del caño hay un negritoI La primera vez que el negrito Melodía vio al otro negrito en el fondo del caño fue en la mañana del tercero o cuarto día después de la mudanza, cuando llegó gateando hasta la única puerta de la
esta noche noLa llanta se vació con un sonido de disparo y luego el aro de metal de la rueda golpeó sobre el asfalto hasta que el automóvil se detuvo a la orilla de la carretera, en medio de la llanura seca y
la cartaSan Juan, Puerto Rico 8 de marso de 1947 Qerida bieja: Como yo le desia antes de venirme, aqui las cosas me van vién. Desde que llegé enseguida incontré trabajo. Me pagan 8 pesos la semana y con e
la galeríaYo tenía quince años entonces… El licenciado y su familia llegaban todos los domingos, poco antes del mediodía, en el gran Packard color chocolate. Si era día de sol, el automóvil levantaba nubes
la llegadaQuintín Correa se despertó cuando los primeros rayos del sol alcanzaron su cuerpo maltrecho y acalambrado por el rigor de la noche pasada a la intemperie. Se incorporó hasta quedar sentado sobre u
la mujerAhora está, como de costumbre, sentada sobre una gran piedra redonda a la orilla del camino, los codos sobre las rodillas y la cara entre las manos. El camino es rojo, abierto en el barro vivo, y
la noche que volvimos a ser gente¿Qué si me acuerdo? Se acuerda el Barrio entero si quieres que te diga la verdad, porque eso no se le va a olvidar ni a Trompoloco, que ya no es capaz de decir ni dónde enterraron a su mamá hace q
la tercera llamada—Es extraño —dijo Martha desde la ventana, apartando ligeramente la cortina para mirar hacia la calle. A continuación volvió la cabeza hacia el sillón de cuero rojo en un ángulo de la sala y esper
miedoHabían escogido como sitio de reunión un rancho destartalado donde en otros tiempos, antes de que llegara la caña a aquellas tierras, se secaban las cosechas de tabaco. El primero en llegar fue Lu
mr. millerDon Ramón se mantiene unos cuantos años a la expectativa. El, a diferencia del jíbaro que ya vendió su tierra, sí "sabe de letra", y la letra le ha enseñado varias cosas. Una de ellas: no esperar
santa claus visita a pichirilo sánchezNunca antes, en sus ocho años de existencia, Pichirilo Sánchez se había enfrentado a un problema de semejante magnitud. La experiencia era completamente nueva, y lo anonadaba. ¡Ah, pero aquello te
una caja de plomo que no se podía abrirEsto sucedió hace dos años, cuando llegaron los restos de Moncho Ramírez, que murió en Corea. Bueno, eso de “los restos de Moncho Ramírez” es un decir, porque la verdad es que nadie llegó a saber