País Relato - Autores

josé lezama lima

cangrejos, golondrinas
Eugenio Sofonisco, herrero, dedicaba la maña­na del domingo a las cobranzas del hierro traba­jado. Salía de la incesancia áurea de su fragua y entra
fugados
No era un aire desligado, no se nadaba en el aire. Nos olvidábamos del límite de su color, hasta pare­cer arena indivisible que la respiración trabajosa
invocación para desorejarse
Para que el sombrero pudiese penetrar en mi testa, decidieron cortarme las dos orejas. Admiré sus deseos de exquisita simetría, que hizo que desde el princi
para un final presto
Una muchedumbre gnoseológica se precipitaba desembocando con un silencio lleno de agudezas, ocupa después el centro de la plaza pública. Su actitud, de lejo