josé echegaray
el buey de barroPerico era un pobre chicuelo abandonado. Jamás se supo quiénes fueran sus padres. Como brotan en el campo espontáneamente las hierbas y las flores, así, al parecer, brotó Perico. Una hierba más en
el loco de los relojesCon este nombre designaban en uno de nuestros primeros manicomios a un pobre demente, que antes de serlo se llamaba D. Isidoro Valterra. Fue hombre de talento, sin duda para que no fallase el refr
el pactoDon Benigno era un buen hombre, tan bondadoso, que si a los treinta años de edad le hubieran bautizado de nuevo, de nuevo se le hubiera puesto Benigno. Le dolía el mal del prójimo como si fuera su
la esperanzaLa mayor parte de las aguas medicinales son muy antiguas. Brotaron del seno de la tierra en épocas remotas y tienen a su favor sus méritos propios y el prestigio de la tradición. No así las de Fue
la experienciaTomás Barrientos era persona de juicio y de prudencia. Nunca tomaba resolución alguna sin meditarla largo rato y sin pesar antes las ventajas y los inconvenientes en balanza de precisión. No, homb
la fuente del besoAsí la llaman: «La fuente del beso». Brota el manantial de una roca muy grande, vestida de muchos colores, tapizada por el musgo, adornada de plantas trepadoras que han ido arraigando en las desig
la lotería del diabloEl diablo es vicioso, grandemente vicioso; y dentro de su impuro ser no hay vicio que no llegue a la plenitud. Porque de no ser así, no sería el diablo un diablo completo, sino un diablo a medias.
la semana santa de pascualínLa vieja catedral era toda alegría. Por dentro la iluminaban centenares de cirios, cuyas llamas eran como estrellas encendidas en aquel cielo de sombras que bajo las altas naves, en las capillas,
las dos caretasEra un Domingo de Carnaval; pero no de los anémicos de hoy, sino de los pletóricos de los buenos tiempos. Carnaval pletórico de locura, que llenaba calles y plazas y paseos de la heroica villa. To
los anteojos de colorI Don Trinidad de Aguirre ha muerto. Esta noticia acaso no sorprenda a mis lectores, porque los lectores ya no se sorprenden de nada; pero debía sorprenderles. Debía sorprenderles por varias razon
los consejos de un padreToda grandeza acaba: las montañas se desmoronan, y hechas polvo, van al fondo del mar; los imperios se derriban, y hechos pedazos van al fondo de la historia; las glorias se apagan, y, apenas deja
los dos granujasNo eran hermanos, ni parientes; pero como hermanos se querían. Por algo eran dos granujas: como granos de uva desgranados y sueltos, a merced de la casualidad pueden juntarse aunque procedan de ra
¡si yo fuera rey!Era una noche muy fría: noche de invierno y de las peores. El mes de Enero derrochaba sus riquezas: nieve, lluvia, viento; y todo entre tinieblas. Las pulmonías aleteaban gozosas; los catarros con