john collier
así niego a beelzy—Voy a tocar la campanilla para el té —dijo la señora Carter—. Espero que Simon la oiga. Miraron por la ventana del salón. El largo jardín, que ofrecía un aspecto de agradable descuido, terminaba
de mortuisEl doctor Rankin era un hombre corpulento en el que el traje más nuevo parecía anticuado a la vez, como si se tratara de una fotografía de hace veinte años. Esto se debía a la forma cuadrada y pla