jacques sternberg
el castigoAquí los delitos son muchos pero el castigo es único, siempre idéntico. Se coloca al condenado ante un túnel interminable, entre los rieles de una vía férre
el directorDirigía un orfanato en decadencia por falta de huérfanos. Para que prosperase su institución, cada noche se internaba en los barrios pobres y mataba a algun
el empleado de correoEn los diez años que había vivido enjaulado detrás de la ventanilla, al fondo de la vasta oficina de correo, el empleado no había recibido una sola queja. R
el polloLa familia, muy religiosa, estaba comiendo el pollo de los domingos cuando, por glotonería, la más pequeña de las hijas se atragantó con un hueso y, en poco
el primer díaEl primer día, Dios se creó a sí mismo. Ha de haber un comienzo para todo. Luego creó el vacío. Encontró que le había quedado muy grande, y se sintió impres
el recién nacidoDesde que el tren había partido de la estación, la madre de familia no cesaba de mimar a la gran bola de carne pálida que había traído a este mundo. De pron
el techoÉl estaba inmovilizado en su lecho, con las dos piernas quebradas. Llevaba seis semanas mirando fijamente al techo. Llevaba seis semanas buscando en vano, e
el tedioLa prisión está en los sótanos de la Prefectura. En la prisión hay dos guardianes a cargo: uno se ocupa de la galería A, el otro de la galería B y ambos sie
la bibliotecaNada está más a resguardo de los ruidos que la biblioteca. Solo los mudos, si no son tuberculosos y si no están resfriados, pueden ingresar ahí. Pero con pa
la calleLa calle es muy recta y extensa, bordeada de casas de dos plantas, de contornos que parecen trazados con un lápiz grueso, de vistosas cortinas de encaje. Po
la confusiónEn realidad, María —a quien apodaban la Virgen— parió dos hijos a la vez, gemelos. Uno se convirtió en un alegre vagabundo, un amante de las andanzas y las
la desapariciónSucedió de manera muy sencilla, una tarde, a eso de las seis. Cuesta saber cómo ocurrió exactamente, pero de pronto el número 2 se evaporó de este mundo y s
la nadaLa escena no representaba nada. La acción no transcurre en ningún lado. Más aún, no hay ninguna acción. Tampoco personaje alguno. Nadie dice una palabra, po
la pensión familiarAnochecía cuando llegué. Comí en el salón comunitario y me retiré después a mi habitación. Miré un rato por la ventana y vi salir a tres personas, una detrá
la preguntaDesde hacía años la pregunta permanecía sin respuesta. Desde hacía años nadie sabía por qué, todas las mañanas, al salir el sol, se veía una botella de lech
la sanciónLos delitos allí son diversos, pero la sanción es una, siempre la misma. Se introduce al condenado en un túnel interminable, se lo deja entre los rieles de
la sangre¿Qué decir de Istrígala, con quien podía hacer todo lo que yo deseaba porque, desde hacía ya largo rato, ella había franqueado la invisible frontera entre l
la secretariaLa habían contratado por su hermosura, sin preguntarle ni siquiera si sabía escribir a máquina. Escribía a máquina como una virtuosa, con una destreza que s
la tejedoraNunca la había visto yo sin sus agujas de tejer. Tejer era su pasión, su única inquietud. Incluso si un rayo caía al pie de su ventana, ella no apartaba los
la timidezTanto temía causar molestias que cerró la ventana a sus espaldas luego de arrojarse al vacío desde el sexto piso.
las pruebasPrimero y principal, conviene desconfiar de los objetos. En especial, de los objetos perdidos. No recoger ningún objeto tirado en la calle ni en cualquier o
las ratasHacía ya tiempo que preparaban el golpe. Siglos, tal vez. Entonces, en 1975, tras salir de su mundo subterráneo, las ratas subieron a tomar por asalto a la
los esclavosEn el comienzo, Dios creó al gato a su imagen y semejanza. Y, desde luego, pensó que eso estaba bien. Porque, de hecho, estaba bien. Salvo que el gato era h
partir es morir un poco14 de marzo No me he movido desde hace un cuarto de hora. Podría creer que mi carne se ha convertido en una nueva materia y que mi cuerpo se ha soldado al m
un día regresaron a la tierraUn día regresaron a la Tierra. Y nos hicieron saber que nosotros no éramos ni animales, ni espíritus puros, ni seres humanos. Sino robots. Robots de carne,