istván örkény
el conductorJózsef Pereszlényi, desplazador de materiales, se detuvo con su coche Wartburg, matrícula número CO 75–14, junto al quiosco de periódicos de la esquina. –Deme un Noticias de Budapest. –Lamentablem
el hogarLa niña solo tenía cuatro años. Sus recuerdos, probablemente, ya se habían desvanecido, y su madre, para concienciarle del cambio que las esperaría, la llevó a la cerca de alambre de espino; desde
hogar dulce hogarTenía cuatro años. A esa edad, los recuerdos son imprecisos. Además, cuando su madre la tomó de la mano y la condujo cerca de la salida del campo, la pequeña no tuvo una reacción muy clara. –¿Para
in memoriam dr. khg—Hölderlin ist ihnen unbekannt?* —preguntó el Dr. KHG mientras cavaba el foso para el cadáver de un animal reventado. —¿De quién habla? —preguntó el centinela alemán. —Él escribió el Hiperión
pensamientos en el sótanoLa pelota cayó al sótano por un cristal roto. Una niña de catorce años, la hija del conserje, bajó a buscarla cojeando. Un tranvía le había cortado una pierna a la pobrecita, y se ponía muy conten
sin perdónLes di veinte forintos a los dos enfermeros que lo colocaron en la camilla y lo bajaron a la ambulancia. También en la clínica di veinte a cada una de las enfermeras, a la diurna y a la de noche,