isak dinesen
alkmeneLa propiedad de mi padre se hallaba en una parte solitaria de Jutlandia, y yo era su único hijo. Al morir mi madre, no le importó mandarme a un internado; pero cuando cumplí los siete años me cont
cena en elsinoreEn una calle de Elsinore, cerca del puerto, se conserva una casa gris y majestuosa construida en los primeros años del siglo XVIII. El edificio mira reticente a las construcciones modernas que se
cuento del joven marineroEl bricbarca Charlotte había zarpado de Marsella y navegaba rumbo a Atenas, con tiempo gris y mar gruesa, después de tres días de fuerte temporal. Un pequeño marinero llamado Simón, en la cubierta
el acre del dolorEl bajo, ondulado paisaje danés estaba silencioso y sereno, misteriosamente despierto en la hora previa a la salida del sol. No había una nube en el cielo pálido, ni una sombra en los borrosos y p
el ancianoMi padre tenía un amigo, el anciano barón Von Brackel, que por haber viajado había tenido ocasiones de visitar y conocer muchas ciudades y muchos hombres. Sin embargo, no era ningún Ulises, ni pod
el anilloUna mañana de verano, hace ciento cincuenta años, un joven hacendado danés y su mujer salieron a dar un paseo por sus tierras. Hacía una semana que se habían casado. No les había sido sencillo cas
el buceadorMira Jama contó esta historia: Vivía en Shiraz un joven estudiante de teología llamado Saufe que era sumamente inteligente y de corazón puro. Leyendo y releyendo el Corán llegó a ensimismarse de t
el festín de babetteI. Dos damas de Berlevaag En Noruega hay un fiordo —o brazo de mar largo y estrecho entre altas montañas— llamado de Berlevaag. Al pie de las montañas, el pequeño pueblecito de Berlevaag parece de
el joven del clavelHace tres cuartos de siglo había en Amberes, cerca del puerto, un pequeño hotel llamado Queen’s Hotel. Era un establecimiento pulcro y respetable donde se hospedaban capitanes de barco con sus esp
el monoI En algunos países luteranos del norte de Europa existen lugares que utilizan el nombre de conventos. Aunque no tienen carácter religioso, están regidos por una llamada priora. Son lugares de ret
el niño soñadorEn la primera mitad del siglo pasado vivía en Sealand, Dinamarca, una familia de labradores y pescadores a la que llamaban los Plejelt por su lugar de procedencia, cuyos miembros no parecían capac
el pezEn la ventana abierta en el muro de brazas de espesor había una estrellita que brillaba en el cielo pálido de la noche veraniega. La quietud de esta estrella inquietaba al rey: no podía dormir. Lo
el poetaEl origen del nombre de la pequeña ciudad de Hirschholm, en Dinamarca, está rodeado de muchas y sabrosas leyendas. Corrían los primeros años del siglo XVIII. Reinaba en esta época el piadoso monar
la heroínaHabía un joven inglés llamado Frederick Lamond, descendiente de una larga serie de clérigos y eruditos, y estudiante de filosofía de la religión, el cual, a los veinte años de edad, llamó la atenc
la historia inmortalI. El señor Clay En los años sesenta del pasado siglo, vivía en Cantón un comerciante de té inmensamente rico llamado señor Clay. Era viejo, alto, seco y tacaño. Tenía una casa magnífica y un espl
la inundaciónDurante el primer cuarto de siglo pasado estaban de moda los lugares cercanos al mar, incluso entre los habitantes del norte de Europa, donde perduraba la idea de que el mar personifica al Demonio
las carreteras de pisaI. La redomilla Una apacible tarde de mayo de 1823 el conde Augustus von Schimmelmann, joven noble danés, escribía una carta sentado ante una mesa de piedra en el jardín de una hostería cerca de P
las perlasHace unos ochenta años, un joven oficial de la guardia real, último hijo de una vieja familia campesina y noble, se casó en Copenhague con la hija de un rico comerciante en lanas cuyo padre había
los invencibles dueños de esclavos—Ce pauvre Jean —dijo un viejo general ruso de barba teñida una tarde del verano de 1875, en el salón de un hotel de Baden-Baden—. Este pobre Jean es algo extraordinario; decididamente, una person
los soñadoresNoche de luna llena en el año 1863. Una embarcación navegaba desde Lamu a Zanzíbar, siguiendo la costa a una mina de distancia. Iba a toda vela delante del monzón, con un cargamento de marfil y cu
peter y rosaUn año, hace un siglo, la primavera llegó con retraso a Dinamarca. Durante los últimos días de marzo, el Sound estuvo bloqueado por el hielo, y cegado, desde la costa danesa a la sueca. La nieve d
tempestadesI. La visión de la tempestad Había una vez un viejo actor y director de teatro llamado Herr Soerensen. En sus tiempos de juventud había actuado en los teatros de Copenhague; incluso había llegado
un cuento consoladorEl escritor Charles Despard entró en un pequeño café de París, donde encontró a un amigo y compatriota cenando pacíficamente en una mesa junto a la ventana. Se sentó frente a él, dejó escapar un h