howard phillips lovecraft
aire fríoMe piden que explique por qué temo a las corrientes de aire frío; por qué tiemblo más que otros al entrar en una habitación fría, y por qué me estremezco cu
arthur jermynI La vida es algo espantoso; y desde el trasfondo de lo que conocemos de ella asoman indicios demoníacos que la vuelven a veces infinitamente más espantosa.
azathothCuando el mundo se sumió en la vejez, y la maravilla rehuyó la muerte de los hombres; cuando ciudades grises elevaron hacia cielos velados por el humo torre
celefaisEn un sueño, Kuranes vio la ciudad del valle, y la costa que se extendía más allá, y el nevado pico que dominaba el mar, y las galeras de alegres colores qu
dagónEscribo esto bajo una fuerte tensión mental, ya que cuando llegue la noche habré dejado de existir. Sin dinero, y agotada mi provisión de droga, que es lo ú
desde el más alláInconcebiblemente espantoso era el cambio que se había operado en Crawford Tillinghast, mi mejor amigo. No le había visto desde el día —dos meses y medio an
desde más alláInconcebiblemente espantoso era el cambio que se había operado en Crawford Tillinghast, mi mejor amigo. No le había visto desde el día —dos meses y medio an
élLo vi una noche de insomnio, cuando paseaba desesperadamente, tratando de salvar mi alma y mis visiones. Mi traslado a Nueva York había sido una equivocació
el alquimistaAllá en lo alto, coronando la herbosa cima un montículo escarpado, de falda cubierta por los árboles nudosos de la selva primordial, se levanta la vieja man
el árbol«Fata viam invenient.» En una verde ladera del monte Menalo, en Arcadia, se halla un olivar en torno a las ruinas de una villa. Al lado se encuentra una tum
el árbol de la colinaAl sureste de Hampden, cerca de la tortuosa garganta que excava el río Salmón, se extiende una cadena de colinas escarpadas y rocosas que han desafiado cual
el barco blancoSoy Basil Elton, guardafaro de North Point, como fueron antes que yo mi padre y mi abuelo. Lejos de la costa, se yergue el faro gris sobre limosos arrecifes
el caos reptanteMucho es lo que se ha escrito acerca de los placeres y los sufrimientos del opio. Los éxtasis y horrores de De Quincey y los paradis artificiels de Baudelai
el ceremonialMe encontraba lejos de casa, y caminaba fascinado por el encanto de la mar oriental. Empezaba a caer la tarde, cuando la oí por primera vez, estrellándose c
el clérigo malvadoUn hombre grave que parecía inteligente, con ropa discreta y barba gris, me hizo pasar a la habitación del ático, y me habló en estos términos: -Sí, aquí vi
el color que cayó del cieloAl Oeste de Arkham las colinas se yerguen selváticas, y hay valles con profundos bosques en los cuales no ha resonado nunca el ruido de un hacha. Hay angost
el descendienteAl consignar sobre lo que el doctor me dice en mi lecho de muerte, mi más espantoso temor es que el hombre esté equivocado. Supongo que me enterrarán la sem
el extrañoInfeliz es aquel a quien sus recuerdos infantiles sólo traen miedo y tristeza. Desgraciado aquel que vuelve la mirada hacia horas solitarias en bastos y lúg
el grabado en la casaLos amantes del terror frecuentan los lugares misteriosos y remotos. Para ellos son las catacumbas de Ptolomeo y los labrados mausoleos de tantos y tantos m
el horror en la playa martinNunca escuché una explicación convincente y adecuada del horror de la Playa Martin. A pesar de un gran número de testigos, no hay dos que concuerden entre s
el horror ocultoI. La sombra en la chimenea Los truenos estremecían el aire la noche que fui a la mansión deshabitada, en lo alto de la Montaña de las Tempestades, a buscar
el modelo de pickmanNo es necesario afirmar que he enloquecido, Eliot: hay mucha gente que tiene prejuicios más extravagantes que éste. ¿Por qué no te burlas del abuelo de Oliv
el morador de las tinieblasLas personas prudentes dudarán antes de poner en tela de juicio la extendida opinión de que a Robert Blake lo mató un rayo, o un shock nervioso producido po
el pantano de la lunaDenys Barry se ha esfumado en alguna parte, en alguna región espantosa y remota de la que nada sé. Estaba con él la última noche que pasó entre los hombres,
el que acecha en la oscuridadLOS investigadores prudentes titubearán antes de contradecir la común creencia de que Robert Blake murió alcanzado por el rayo o debido a un profundo choque
el sabuesoEn mis torturados oídos resuenan incesantemente un chirrido y un aleteo de pesadilla, y un leve ladrido lejano como el de algún gigantesco sabueso. No es un
el sepulcroAl relatar las circunstancias que han desembocado en mi confinamiento en este asilo para dementes, soy consciente de que mi actual posición creará una duda
el ser bajo la luz de la lunaMorgan no es hombre de letras; de hecho, su inglés carece del más mínimo grado de coherencia. Por eso me tienen maravillado las palabras que escribió, aunqu
el ser en el umbralAdmito que he disparado seis balas la cabeza de mi mejor amigo. Ahora bien, pese a esta confesión, me propongo demostrar que no puedo considerarme un asesin
el temploYo, Karl Heinrich Graf von Altberg-Ehrenstein, capitán de corbeta de la Armada Imperial Alemana y al mando del submarino U-29, el día 20 de agosto de 1917,
el terrible ancianoFue la idea de Ángelo Ricci, Joe Czanek y Manuel Silva hacer una visita al Terrible Anciano. El anciano vive a solas en una casa muy antigua de la Calle Wal
el viejo bugsUna tragedia estrafalaria de Marcus Lollius, Procónsul de la Galia. El tugurio de Sheehan, que adorna uno de los callejones inferiores del distrito céntrico
en la criptaDedicado a C.W. Smith, que sugirió la idea central Nada más absurdo, a mi juicio, que esa tópica asociación entre lo hogareño y lo saludable que parece impr
en los muros de erixAntes de tratar de descansar voy a redactar estas notas como preparación para el informe que debo realizar. Lo que he encontrado es tan singular, tan contra
gugos y lívidosLos gugos, velludos y gigantescos, habitan en los lugares subterráneos del mundo de los sueños. No tienen voz y se comunican por gestos faciales. Sus cabeza
historia del necronomicónBreve, pero completo, resumen de la historia de este libro, de su autor, de diversas traducciones y ediciones desde su redacción (en el 730) hasta nuestros
hypnos¡Ojalá los dioses misericordiosos, si existen efectivamente, protejan esas horas en que ningún poder de la voluntad, ni las drogas inventadas por el ingenio
la antigua razaProvidence, 2 de noviembre de 1927. Querido Melmoth: ¿Así que estás terriblemente ocupado tratando de descubrir el sombrío pasado de aquel insufrible joven
la bestia en la cuevaLa horrible conclusión que se había ido abriendo camino en mi espíritu de manera gradual era ahora una terrible certeza. Estaba perdido por completo, perdid
la búsqueda de iranonEL joven iba deambulando por la granítica ciudad de Teloth, coronado con hojas de vid, el pelo amarillo rebrillando por la mirra y el atavío púrpura rasgado
la calleHay quien dice que las cosas y los lugares tienen alma, y hay quien dice que no; yo no me atrevo a pronunciarme sobre esto, pero voy a hablar de la Calle. H
la casa malditaRara vez deja de haber ironía incluso en el mayor de los horrores. Algunas veces forma parte directa de la trama de los sucesos, mientras que otras sólo ata
la ciudad sin nombreAl acercarme a la ciudad sin nombre me di cuenta de que estaba maldita. Avanzaba por un valle terrible reseco bajo la luna, y la vi a lo lejos emergiendo mi
la decisión de randolph carterLes repito que no sé qué ha sido de Harley Warren, aunque pienso -y casi espero- que ya disfruta de la paz del olvido, si es que semejante bendición existe
la festividadMe hallaba lejos de mi hogar, y sufría el encantamiento del mar oriental. Escuchaba su rítmico golpear contra las rocas, y sabía que se encontraba justament
la habitación cerradaA la hora del crepúsculo, el salvaje y solitario campo cercano a la villa de Dunwich, en la parte central del norte de Massachusetts, parece más despojado y
la llamada de cthulhu1. El bajorrelieve de arcilla No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana para relacionar entre sí todo lo que hay en ella
la maldición que cayó sobre sarnathExiste en la tierra de Mnar un lago vasto de aguas tranquilas al que ningún río alimenta y del cual tampoco fluye río alguno. En sus orillas se alzaba, hace
la música de erich zannHe examinado con el mayor detenimiento los mapas de la ciudad, sin lograr nunca encontrar de nuevo la Rue d’Auseil. No todos los mapas eran modernos, pues s
la nave blancaSoy Basil Elton, guardián del faro del North Point, que mi padre y mi abuelo guardaron antes que yo. Lejos de la costa se yergue la grisácea casa del farero
la pradera verdeNota Introductoria: La siguiente narración particular, o registro o impresión, fue descubierta bajo circunstancias tan extraordinarias que merecen una descr
la sombra del desvánMi tío abuelo Uriah. Garrison no era hombre a quien conviniera contrariar. Moreno, de cejas enmarañadas y revuelto cabello negro, cuando yo era niño su cara
la torreDesde esa esquina se puede ver la torre. Si el testigo abandona por un segundo el ruido de la vida porteña, descubrirá tras las paredes circulares un aquela
la transición de juan romeroNo disfruto al hablar de los sucesos ocurridos en la mina Norton el 18 de octubre de 1894. Un sentimiento de obligación para con la ciencia es lo que me lle
la tumba«Sedibus ut saltem placidis in morte quiescam.» -Virgilio Al abordar las circunstancias que han provocado mi reclusión en este asilo para enfermos mentales,
las ratas de las paredesEl 16 de julio de 1923 me mudé a Exham Priory, después de que el último obrero acabara su tarea. Los trabajos de restauración habían constituido una imponen
las ratas en las paredesEl 16 de julio de 1923 me mudé a Exham Priory, después de que el último obrero acabara su tarea. Los trabajos de restauración habían constituido una imponen
lo innombrableEstábamos sentados en una ruinosa tumba del siglo XVI, a avanzada hora de la tarde de un día de otoño, en el viejo cementerio de Arkham, y divagábamos sobre
los amados muertosEs media noche. Antes del alba darán conmigo y me encerrarán en una celda negra, donde languideceré interminablemente, mientras insaciables deseos roen mis
los gatos de ultharSe dice que en Ulthar, que se encuentra más allá del río Skai, ningún hombre puede matar a un gato; y ciertamente lo puedo creer mientras contemplo a aquel
los otros diosesEn la cima del pico más alto del mundo habitan los dioses de la tierra, y no soportan que ningún hombre se jacte de haberlos visto. En otro tiempo poblaron
los sueños en la casa de la brujaWalter Gilman no sabía si fueron los sueños los que provocaron la fiebre, o si fue la fiebre la causa de los sueños. Detrás de todo se agazapaba el horror l
más allá del muro del sueñoCon frecuencia me he preguntado si el común de los mortales se habrá parado alguna vez a considerar la enorme importancia de ciertos sueños, así como a pens
nyarlathotepNyarlathotep… el Caos Reptante… Yo soy el último… Contaré al oyente desocupado. No recuerdo exactamente cuándo empezó todo; pero fue hace meses. La tensión
polarisEl resplandor de la Estrella Polar penetra por la ventana norte de mi cámara. Allí brilla durante todas las horas espantosas de negrura. Y durante el otoño,
reanimador 1: de la oscuridadDe Herbert West, amigo mío durante el tiempo de la universidad y posteriormente, no puedo hablar sino con extremo terror. Terror que no se debe totalmente a
reanimador 2: el demonio de la pesteJamás olvidaré aquel espantoso verano, hace dieciséis años, en que, como un demonio maligno de las moradas de Eblis, se propagó el tifus solapadamente por t
reanimador 4: el grito del muertoEl grito de un muerto fue lo que me hizo concebir aquel intenso horror hacia el doctor Herbert West, horror que enturbió los últimos años de nuestra vida en
reanimador 5: el horror de las sombrasMuchos hombres han contado cosas espantosas, no referidas en letra impresa, que sucedieron en los campos de batalla durante la Gran Guerra. Algunas de estas
reanimador 6: las legiones de la tumbaCuando desapareció el doctor Herbert West, hace un año, la policía de Boston me sometió a un minucioso interrogatorio. Sospechaban que me callaba cosas, o a
sordo, mudo y ciegoPoco después del mediodía del 28 de junio de 1924, el doctor Morchouse detuvo su automóvil ante la finca Tanner y cuatro hombres descendieron. La pétrea con