haruki murakami
confesiones de un mono de shinagawaOcurrió hace poco menos de cinco años, entre los ajados y destartalados muros de un viejo albergue ubicado en un pueblucho de aguas termales perdido, donde, por eventualidades de la vida, hice un
drive my carHasta entonces, Kafuku se había subido a un coche conducido por una mujer en varias ocasiones y, a su modo de ver, la manera de conducir de las mujeres podía clasificarse básicamente en dos tipos:
la chica del cumpleañosEl día de su vigésimo cumpleaños también trabajó de camarera, como de costumbre. Le tocaba todos los viernes, pero, de hecho, aquel viernes por la noche no debería haber trabajado. Había intercamb
los gatos antropófagosEn el periódico que compré en el puerto había un artículo sobre una anciana devorada por sus tres gatos. El suceso había ocurrido en una pequeña ciudad de las afueras de Atenas. La fallecida tenía
quemar granerosLa conocí en la boda de un amigo y nos hicimos íntimos. Fue hace tres años. Entre nosotros casi había una generación de diferencia; ella tenía veinte años, yo treinta y uno, aunque en verdad eso n
sauce ciego, mujer dormidaAl cerrar los ojos percibí el olor del viento. Un airecillo de mayo con turgencias afrutadas. Ahí estaba la piel, y la pulpa, blanda y jugosa, y las semillas. La fruta reventó en el aire y las sem
sueño1 Ya han pasado diecisiete días desde que no puedo dormir. No hablo de insomnio. Sé algo sobre el insomnio. Cuando estudiaba en la universidad, padecí algo parecido. Digo algo parecido, porque no