harold ward
la casa de los muertos vivientesJohn Harper. »¡Cadáveres vivientes! ¡Hombres y mujeres arrancados de la tumba, supurando de sus mohosos sepulcros, hablando, riendo, bailando, respirando, celebrando un jubileo infernal! Todo esto
la cosa desde la tumbaHabíamos terminado de cenar y estábamos disfrutando de una botella del excelente oporto añejo del juez Thompson frente a la gran chimenea de piedra de la enorme biblioteca. Como suele ocurrir cuan
la puerta cerradaAl borde de la muerte, Obie Marsh maldijo a su esposa, tal como la había maldecido todos los días de su vida matrimonial. —¡Me has envenenado! —jadeó, retorciéndose en agonía—. ¡Sí, me has envenen