País Relato - Autores

giovanni verga

caballería rusticana
Turiddu Macca, el hijo de la señora Nunzia, al regresar después de haber cumplido con el servicio militar, se pavoneaba todos los domingos en la plaza, enfu
capricho
Una vez, al pasar el tren por Aci-Trezza dijiste, asomándote a la ventanilla del vagón: “¡Quisiera que estuviésemos un mes aquí!” Volvimos, y pasamos no un
guerra de santos
De pronto, según iba San Roque tan tranquilamente por la calle, bajo su dosel, con los perros alrededor, un gran número de velas encendidas en torno, la ban
la loba
Era alta, flaca, pero con los senos firmes y vigorosos, aunque ya no era joven; pálida, como si fuera víctima de la malaria, y sobre esa palidez dos ojos gr
los huérfanos
La pequeñita apareció en el umbral de la puerta, retorciendo entre los dedos la punta del delantal, y dijo: —Ya vine. Como nadie reparó en ella, se puso a v
los rústicos caballeros
Turiddu Macca, el hijo de la “señá” Anuncia, al volver de servir al rey, pavoneábase todos los domingos en la plaza, con su uniforme de tirador y su gorro r
nedda
El hogar doméstico era siempre a mis ojos una figura retórica, buena para encuadrar los afectos más dulces y serenos, como el rayo de luna para besar las ru
pucherete
Ahora le toca el turno a “Pucherete”, un buen tipo también, que hace su papel entre tantos animales como hay en la feria, y todo el que pasa le dice algo. E
rojo malpelo
Se llamaba Malpelo porque era pelirrojo; y tenía el cabello rojo porque era un muchacho malo y malicioso, que prometía convertirse en la flor de la bellaque