giovanni papini
cuatro perros hicieron justiciaDespués de dos embajadas, después de una carta escrita a máquina en papel de hilo y de tres o cuatro sobresaltos de teléfono, tuve que decidirme a decir que
dos imágenes en un estanque¿Solo para volver a ver mi rostro en un estanque muerto, lleno de hojas muertas, en un jardín estéril, me detuve después de tanto tiempo en la pequeña capit
el día no restituidoConozco muchas viejas y hermosas princesas, pero solamente a aquellas que son tan pobres que apenas tienen una pequeña sirvienta vestida de negro y que está
el espejo que huyeUna imposible mañana de invierno, en una estación muy conocida, un hombre que no conozco -de sobretodo, con dos violetas en el ojal- quería demostrarme que
el hombre de mi propiedadComo hace muchos años he dejado de escribir un Diario, no puedo decir con exactitud cuánto tiempo hace que me encontré el cuerpo y el alma del Amigo Dité. P
el hombre que se ha perdido a sí mismo1 Nunca he tenido pasión por los bailes o por los disfraces, y no sé cómo dije que sí al señor Secco, que me invitó a una fiesta que daba la última noche de
el mendigo de almasHabía gastado en un café, a primeras horas de la noche, los últimos céntimos que me quedaban sin que la acostumbrada bebida me hubiese dado la inspiración q
el prisionero de sí mismoI El castigo no me parecería completo si no contase a los demás, antes de morir, una parte de mi vida. Por inverosímil que pueda parecer a los hombres sanos
el que no pudo amarDesde que don Juan se ha casado es casi imposible encontrarlo fuera de su casa, sobre todo por la noche. Los cabellos ralos y grises, los hombros un poco cu
el retrato proféticoSiempre he tenido pasión por los retratos, y, para satisfacerla, he procurado conocer a cuantos pintores he podido. Desde hace casi quince años frecuento lo
el suicida sustitutoEra inútil. Cada esfuerzo parecía agravar el inconveniente. El sombrerito de paño no quería cubrir adecuadamente aquella vergonzosa calvicie, surcada por es
el tres de septiembreEl 3 de septiembre salí de casa. Delante de mi casa había campos, viñas, árboles, terrones secos y manchas de hierba. Las vides, cargadas de racimos violado
el último deseoSi te miro y pienso que podrías morirte y que no sentiría más el dolor de mirarte, ni el fastidio de escuchar tu llanto tranquilo, ni el deseo de ahogarte c
esperanzaSe llamaba Esperanza, pero ya no esperaba nada. Oscura de piel, negra de cabellos, negrísima de ojos, hasta sus pensamientos, patéticamente nocturnos, fúneb
historia completamente absurdaHace ya cuatro días, mientras me hallaba escribiendo con una ligera irritación algunas de las páginas más falsas de mis memorias, oí golpear levemente a la
la buena educaciónEl invierno pasado, todas las mañanas, menos el domingo, tenía la costumbre de regresar a casa a mediodía. No siempre era mediodía exacto: es más, la mayorí
la plegaria del buzo1 El mismo día en que cumplí dieciocho años mi padre me llamó dulcemente y me dijo con la debida gravedad: -El Señor, Dios, quiere que todo hombre haga, en
la primera y la segundaHabía amado a la Primera y ya no la amaba. Había empezado a amar a la Segunda, y la Primera seguía amándome. Historia corriente y estúpida. ¿Quién podía pen
la última visita del caballero enfermoNadie supo jamás el verdadero nombre de aquel a quien todos llamaban el Caballero Enfermo. No ha quedado de él, después de su impensada desaparición, más qu
las almas permutadasTanto Uno como Otro eran sanos y tenían unos treinta años. Habían comido en las mismas tabernas, se habían sentado juntos en los conciertos y se habían pres
no quiero más ser el que soyTan solo hace diez horas que me he dado cuenta de mi horrible condición. Hasta entonces no sabía aún lo espantoso que puede ser el mundo. Desde hace unos añ
quien me ama, muere1 Todos los que me hablaron de Gherardo Solingo antes que yo lo conociera me dijeron las mismas cosas. Me lo imaginé, a través de las palabras de mis insuls
soliloquios de belénEL POSADERO Aunque me hubiera quedado una habitación libre, desde luego no se la hubiera dado a esa pareja. Gente sospechosa. Han dicho que eran marido y mu
una muerte mentalDe uno de los más recientes suicidios en los últimos años no se conocería la verdadera historia si yo no tuviese el vicio de andar en busca de los raros con
¿quién eres?El asunto empezó de un modo muy sencillo. Una mañana no recibí ni siquiera una carta. Hacía muchísimos años que no me ocurría eso y quedé sorprendido y amos