gianni rodari
a enredar los cuentos-Érase una vez una niña que se llamaba Caperucita Amarilla. -¡No, Roja! -¡Ah!, sí, Caperucita Roja. Su mamá la llamó y le dijo: “Escucha, Caperucita Verde…” -¡Que no, Roja! -¡Ah!, sí, Roja. “Ve a
a jugar con el bastónUn día el pequeño Claudio jugaba en el zaguán, y por la calle pasó un hermoso anciano con lentes de oro, que caminaba encorvado, apoyándose en un bastón, y precisamente delante del portón se le ca
brif, bruf, brafEn un tranquilo patio, dos niños estaban jugando a inventarse un idioma especial para poder hablar entre ellos sin que nadie más los entendiera. -Brif, braf -dijo el primero. -Braf, brof -respondi
domingo por la mañanaEl señor César era muy rutinario. Todos los domingos por la mañana se levantaba tarde, daba vueltas por casa en pijama y a las once se afeitaba, dejando abierta la puerta del baño. Aquel era el mo
el burro voladorSobre la orilla del río, en una casita de madera, vivía una familia muy pobre. Eran tan pobres que la comida nunca alcanzaba para todos, y por lo menos uno tenía que quedarse en ayunas cada vez qu
el cocodrilo sabioUn cocodrilo se presenta en la sede de la Radio-Televisión, calle Mazzini, 14, Roma, y pide ser recibido por el director del programa Doble o nada. El portero no quiere dejarlo pasar. El cocodrilo
el joven cangrejoUn joven cangrejo pensó: “¿Por qué todos los miembros de mi familia caminan hacia atrás? Quiero aprender a caminar hacia delante, como las ranas, y que se me caiga la cola si no lo consigo”. Empez
el país con el “des” delanteJuanito Pierdedía era un gran viajero. Viaja que te viaja, llegó al país con el “des” delante. -¿Pero qué clase de país es este? -preguntó a un ciudadano que tomaba el fresco bajo un árbol. El ciu
el sol y la nubeEl sol viajaba por el cielo, alegre y glorioso sobre su carro de fuego, lanzando sus rayos en todas las direcciones, a pesar de la rabia de una nube de humor de temporal, que rezongaba. Despilfarr
en la playa de ostiaA pocos kilómetros de Roma está la playa de Ostia, adonde los romanos acuden a miles en verano; en la playa no queda espacio ni siquiera para hacer un agujero en la arena con una palita, y el que
historia de un “por qué”Había una vez un Por qué que estaba en la página 819 de un diccionario. Se cansó de estar siempre en el mismo sitio y, aprovechando una distracción del bibliotecario, ¡pies para que los quiero! Me
historia universalAl principio, la Tierra estaba llena de fallos y fue una ardua tarea hacerla más habitable. No había puentes para atravesar los ríos. No había caminos para subir a los montes. ¿Quería uno sentarse
juan el distraído-Mamá, voy a dar un paseo. -Bueno, Juan, pero ve con cuidado cuando cruces la calle. -Está bien, mamá. Adiós, mamá. -Eres tan distraído… -Sí, mamá. Adiós, mamá. Juanito se marcha muy contento y du
las monas viajerasUn día las monas decidieron hacer un viaje de aprendizaje. Camina que camina, se pararon y una preguntó: -¿Qué es lo que se ve? -La jaula de un león, el estanque de las focas y la casa de la jiraf
los hombres de mantequillaJuanito Pierdedía, gran viajero y famoso explorador, llegó una vez al país de los hombres de mantequilla. Si les daba el sol se derretían, por lo que tenían que estar siempre a la sombra, y vivían
miss universo de ojos de color verde-venusDelfina, ¿quién es? Es la parienta pobre de doña Eulalia Borgetti, que tiene una lavandería en seco en Módena, en Canal Grande. Las hijas de la viuda Borgetti, Sofronia y Bibiana, se avergüen
no son invenciones de poetasHace milenios, en el planeta acuático Sirénide hubo una guerra. El pueblo vencido, obligado a emigrar, halló refugio en La Tierra, más exactamente en las aguas del Mediterráneo. Antiguos terrestre
uno y sieteHe conocido un niño que tenía siete años. Vivía en Roma, se llamaba Paolo y su padre era un tranviario. Pero vivía también en París, se llamaba Jean y su padre trabajaba en una fábrica de automóvi
vamos a inventar los números-¿Por qué no inventamos los números? -Bueno, empiezo yo. Casi uno, casi dos, casi tres, casi cuatro, casi cinco, casi seis. -Es demasiado poco. Escucha estos: un remillón de billonazos, un ochete