franz kafka
ante la leyAnte la Ley hay un guardián que protege la puerta de entrada. Un hombre procedente del campo se acerca a él y le pide permiso para acceder a la Ley. Pero el
ayer vino una debilidadAyer vino una debilidad a mi casa. Vive en la casa de al lado, con frecuencia la he visto desaparecer agachándose por la puerta. Una gran dama con un vestid
buitresErase un buitre que me picoteaba los pies. Ya había desgarrado los zapatos y las medias y ahora me picoteaba los pies. Siempre tiraba un picotazo, volaba en
chacales y árabesAcampábamos en el oasis. Los viajeros dormían. Un árabe, alto y blanco, pasó adelante; ya había alimentado a los camellos y se dirigía a acostarse. Me tiré
descripción de una lucha[Versión A; 1907-1908] Y la gente, bien vestida, va a pasearse, vacilante, por la grava, bajo este vasto cielo, que desde las colinas en la lejanía hasta le
el cazador gracchusDos niños estaban sentados en el muelle y jugaban a los dados. Un hombre leía un periódico en el peldaño de un monumento, a la sombra del héroe, que blandía
el comercianteEs posible que algunos me tengan compasión, pero yo no advierto nada. Mi pequeño negocio me abruma de preocupaciones que me provocan dolores internos en las
el escudo de la ciudadEn un principio no faltó la organización en las disposiciones para construir la Torre de Babel; de hecho, quizás el orden era excesivo. Se pensó demasiado e
el híbridoTengo un animal curioso mitad gatito, mitad cordero. Es una herencia de mi padre. En mi poder se ha desarrollado del todo; antes era más cordero que gato. A
el maestro ruralAquellos, yo soy uno de ellos, que ya encuentran repulsivo un pequeño y simple topo, hubieran muerto de repugnancia si hubieran visto al topo gigantesco que
el matrimonioLa situación general del negocio es tan mala, que yo, algunas veces, cuando tengo tiempo libre en el despacho, cojo la cartera de muestras y me dedico a vis
el mundo urbanoOscar M, un estudiante ya mayor —quien lo miraba de cerca, quedaba aterrorizado ante sus ojos—, permanecía un mediodía invernal en una plaza vacía en plena
el paseo repentinoCuando por la noche uno parece haberse decidido terminantemente a quedarse en casa; se ha puesto una bata; después de la cena se ha sentado a la mesa ilumin
el puenteYo era rígido y frío, yo estaba tendido sobre un precipicio; yo era un puente. En un extremo estaban las puntas de los pies; al otro, las manos, aferradas e
el silencio de las sirenasUna demostración de que también recursos insuficientes y hasta pueriles pueden servir como medios de salvación: Para preservarse de las sirenas, Ulises se t
el viejo manuscritoPodría decirse que el sistema de defensa de nuestra patria adolece de serios defectos. Hasta el momento no nos hemos ocupado de ellos sino de nuestros deber
el zopiloteUn zopilote estaba mordisqueándome los pies. Ya había despedazado mis botas y calcetas, y ahora ya estaba mordiendo mis propios pies. Una y otra vez les dab
huésped en la casa de los muertosEra huésped en la casa de los muertos. Visité un gran panteón muy limpio, había algunos ataúdes, pero aún quedaba mucho espacio libre, dos ataúdes estaban a
josefina la cantoraNuestra cantora se llama Josefina. Quien no la ha oído no conoce la potencia del canto. No hay nadie a quien no arrebate su canto: esto debe valorarse porqu
la colonia penitenciaria-Es un aparato singular -dijo el oficial al explorador, y contempló con cierta admiración el aparato, que le era tan conocido. El explorador parecía haber a
la condenaEra domingo por la mañana en lo más hermoso de la primavera. Georg Bendemann, un joven comerciante, estaba sentado en su habitación en el primer piso de una
la metamorfosisI Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. Estaba tumbad
la negativaSi me encuentro a una muchacha bonita y le pido: «Sé buena, ven conmigo», y pasa de largo sin decir una palabra, su actitud significa: «Tú no eres un duque
la partidaOrdené que trajeran mi caballo del establo. El sirviente no entendió mis órdenes. Así que fui al establo yo mismo, le puse silla a mi caballo y lo monté. A
la verdad sobre sancho panzaSancho Panza, que por lo demás nunca se jactó de ello, logró, con el correr de los años, mediante la composición de una cantidad de novelas de caballería y
las sirenas y el silencioLas sirenas poseen un arma más terrible que el canto: el silencio. Es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su s
prometeoDe Prometeo nos hablan cuatro leyendas. Según la primera, lo amarraron al Cáucaso por haber dado a conocer a los hombres los secretos divinos, y los dioses
ser infelizCuando ya eso se había vuelto insoportable -una vez al atardecer, en noviembre-, y yo me deslizaba sobre la estrecha alfombra de mi pieza como en una pista,
transeúntesCUANDO uno sale a caminar de noche por una calle, y un hombre, visible desde muy lejos —porque la calle es empinada y hay luna llena—, corre hacia nosotros,
un artista del hambreEn los últimos decenios, el interés por los ayunadores ha disminuido muchísimo. Antes era un buen negocio organizar grandes exhibiciones de este género como
un artista del trapecioUn artista del trapecio -como se sabe, este arte que se practica en lo alto de las cúpulas de los grandes circos es uno de los más difíciles entre todos los
un golpe a la puerta del cortijoFue un caluroso día de verano. Mi hermana y yo pasábamos frente a la puerta de un cortijo que estaba en el camino de regreso a casa. No sé si golpeó esa pue
un informe para una academiaIlustrísimos señores académicos: Es para mí un honor que me hayan ustedes invitado a presentar a esta academia un informe sobre mi anterior vida de simio. E
un médico ruralEstaba muy preocupado; debía emprender un viaje urgente; un enfermo de gravedad me estaba esperando en un pueblo a diez millas de distancia; una violenta te
un mensaje imperialEl Emperador, tal va una parábola, te ha mandado, humilde sujeto, que eres la insignificante sombra arrinconándose en la más recóndita distancia del sol imp
un sueñoJosef K soñó: Era un hermoso día y K quería pasear. Pero apenas había dado dos pasos, cuando ya se encontraba en el cementerio. Allí había dos caminos muy a
una confusión cotidianaUn incidente cotidiano, del que resulta una confusión cotidiana. A tiene que cerrar un negocio con B en H. Se traslada a H para una entrevista preliminar, p
una hoja viejaEs como si se hubieran descuidado muchas cosas para la defensa de nuestra patria. Hasta ahora nos hemos desentendido de ello y nos hemos dedicado a hacer nu
una mujercitaEs toda una mujercita; aunque muy delgada, suele además usar un corsé ajustado; la veo siempre con el mismo vestido gris amarillento, algo así como el color
una pequeña fábula¡Ay! -dijo el ratón-. El mundo se hace cada día más pequeño. Al principio era tan grande que le tenía miedo. Corría y corría y por cierto que me alegraba ve
¡renuncia!Era muy temprano por la mañana, las calles estaban limpias y vacías, yo iba a la estación. Al verificar la hora de mi reloj con la del reloj de una torre, v