francis marion crawford
junto a las aguas del paraísoRecuerdo con nitidez mi niñez. No creo que esto signifique una buena memoria porque nunca fui bueno para aprender palabras de memoria, en prosa o verso. Creo que mi remembranza de los hechos depen
la calavera aullanteLa he escuchado gritar muchas veces. No, no soy una persona nerviosa, ni tengo mucha imaginación, y jamás he creído en fantasmas, a menos que esa cosa sea uno de ellos. Sea lo que fuere, me detest
la litera superiorAlguien pidió que trajeran cigarros. Habíamos hablado mucho, y la conversación empezaba a decaer; se había posado el humo del tabaco en los pesados cortinajes y el vino en aquellos cerebros capace
la sonrisa muertaCAPÍTULO I Sir Hugh Ockram sonreía sentado junto a la ventana abierta de su estudio una tarde de finales de agosto, y en ese preciso instante una curiosa nube amarillenta oscureció los rayos oblic
porque la sangre es la vidaCené en el crepúsculo sobre el tejado de la antigua torre, ya que estaba fresco allí durante el calor del verano. Además, la pequeña cocina había sido construida en una esquina de la plataforma, l
pues la sangre es vidaHabíamos cenado al anochecer en el espacioso techo de la gran torre porque durante los grandes calores del verano allí se estaba más fresco. Además, la cocinita estaba en una esquina de la gran pl