fitz-james o'brien
el chico que amaba una tumbaMuy lejos, en el corazón de un país solitario, había una vieja y solitaria iglesia. En su patio ya no se enterraba a los muertos, pues había dejado de funcionar hacía mucho tiempo; su pasto crecid
una pesadilla árabeEsto sucedió hace algunos años. Pasé por la feria de Nis-hin, Novogorod, tierra de los moscovitas, gente incrédula que adoran los cuadros de las cosas creadas. Tomé pieles y abrigos tibetanos, lan
¿qué fue eso?Siento grandes escrúpulos, lo confieso, al abordar la extraña narración que estoy a punto de relatar. Los acontecimientos que me propongo detallar son de una índole tan singular que estoy completa