PAIS RELATO

Libros de fernando pessoa

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fernando pessoa

ante la puesta de sol
Ayer por la tarde, un hombre de ciudad hablaba ante la puerta de la posada. También hablaba conmigo. Hablaba de la justicia y de la lucha por la justicia, y de los obreros que sufren, y del trabaj
aventura amorosa
Fue en Barrow in Furness, que es un puerto en la costa occidental de Inglaterra. Allí, cierto día, después de un trabajo de arqueo, estaba yo sentado sobre un barril, en un muelle abandonado. Acab
certeza
Cualquier individuo, por seguro que se sienta, no puede jurar con absoluta conciencia intelectual, no solo que tal individuo de sexo masculino sea su padre, sino que el otro de sexo femenino sea s
cuento del hombre que esperaba el tranvía
Era una vez un hombre que esperaba el tranvía. Estaba esperando al tranvía que llevase el letrero exacto hacia su destino. Esperó mucho tiempo, como si ya no hubiera tranvías. Al fin, apareció un
desespereza
Es inútil prolongar la conversación de todo este silencio… Yaces sentado, fumando, en el rincón del gran sofá. Yazgo sentado, fumando, en el sofá de asiento hondo. Entre nosotros no hubo, va a hac
destino
Veo en la calle el cuerpo núbil de una muchacha. Por un momento, supongo lo que pasaría si fuese mío. Pero, a diez pasos, ella encuentra a un hombre que veo que es su marido o su amante. Un románt
el alma humana: un abismo
Se cruzó conmigo, vino a mi encuentro en una calle de la Baixa, aquel hombre mal vestido que tiene la profesión de mendigo retratada en la cara, que me es simpático y al que soy simpático; y en re
el niño de su mamá
En el llano abandonado que enciende tibia brisa, por balas traspasado —dos, de lado a lado— yace muerto, y se enfría. Le mancha la sangre el uniforme. Con los brazos extendidos, albo, rubio, exang
el secreto de los heterónimos
—Toda buena conversación debe ser un monólogo de dos… Debemos, al final, no poder tener la seguridad de si hemos conversado realmente con alguien o si hemos imaginado totalmente la conversación… L
el secreto de roma
Cuando César llegó con retraso al campo de […] raudos alzaron ante él la cabeza de Pompeyo. César derramó lágrimas y todos se sorprendieron. El que alzó la cabeza, la bajó un poco; estaba atónito
estanco
El dueño del estanco asoma a la puerta y permanece en la puerta. Lo miro con la incomodidad de tener mal colocada la cabeza y con la incomodidad del alma que está malentendiendo. Él morirá y yo mo
fábula
A una bordadora de un país remoto, su reina le encomendó que bordara, sobre seda o satén, una rosa blanca rodeada de hojas. La bordadora, como era muy joven, empezó a buscar por todas partes una r
fábula inmoral
—Sí —dijo el rubio—, fue la mejor mujer que conocí. Me callé, que era lo que convenía. Hay opiniones que son como los regalos que no damos: no pueden darse (como las mujeres guapas). —¿Era morena?
incomparecencia
Hacía una bonita tarde de abril, domingo. Pero aún más bonito era el pensamiento de que vería a Raquel. Ella solía pasar por allí diariamente, pero solo los domingos podía verla, pues, en los días
intromisión
Me asomo, desde una de las ventanas de la oficina abandonada al mediodía, a la calle en la que mi distracción siente movimientos de gente en los ojos, y no los ve, desde la distancia de mi meditac
la inutilidad de dar consejos
Yo no aconsejo. Colecciono sellos. Para dar consejos, es necesario estar completamente seguro de que los consejos son buenos y, para eso, es necesario estar seguro (de lo que nadie en absoluto lo
la verdadera caída
Un día en que Dios estaba durmiendo y el Espíritu Santo andaba en uno de sus vuelos, Jesucristo fue a la caja de los milagros y robó tres. Con el primero hizo que nadie supiese de su huida. Con el
las cosas, enemistadas contra mí
Arranco del cuello una mano que me ahoga. Veo que en la mano con que arranqué la otra me vino atado un lazo que me cayó en el cuello con el gesto de liberación. Aparto con cuidado el lazo, y casi
los jugadores de ajedrez
Oí contar que otrora, cuando Persia libraba no sé cuál guerra, cuando la invasión ardía en la ciudad y las mujeres gritaban, dos jugadores de ajedrez jugaban su juego continuo. A la sombra de ampl
otra lección
El gladiador en la arena, donde lo puso el destino que de esclavo lo expuso condenado, saluda, sin que tiemble el César que está en el circo, rodeado de estrellas. Saluda de frente, sin orgullo, p
reloj
Me despierto de noche de repente, y mi reloj ocupa toda la noche. No siento la Naturaleza afuera. Mi cuarto es una cosa oscura con paredes vagamente blancas. Afuera hay un sosiego como si nada exi
rutina
Porque tenía que resolver un asunto lejos, salí de la oficina a las cuatro y a las cinco había terminado mi tarea distante. No suelo estar en la calle a esa hora, y por eso estaba en una ciudad di
sonrisa
El hombre delgado sonrió indolentemente. Me miró con una desconfianza que no era malévola. Después sonrió de nuevo, pero con tristeza. Bajó, después, otra vez, los ojos al plato. Continuó cenando
tercero incluido
Encontré hoy en la calle, por separado, a dos amigos que se habían peleado. Cada uno me contó la historia de por qué se habían peleado. Cada uno me dijo la verdad. Cada uno me expuso sus razones.
tonía
Estoy almorzando en este restaurante vulgar, y miro, más allá del mostrador, la figura del cocinero. ¿Qué vida es la de este hombre? Desde hace cuarenta años vive casi todo el día en una cocina; t
un cuento
Al niño, que nació y se crió a la sombra del ruido de las fábricas, se lo llevan al campo y allí sufre y muere en el exilio nostálgico del ruido de los grandes motores, del correr de las correas d
una lección
Un día, estando lejos de casa, oí el estruendo de un fuego que me pareció que venía de la parroquia. Se me ocurrió que tal vez el fuego hubiera prendido en mi casa. Antiguamente, el pavor de que p