enrique lihn
agua de arrozSubió a la carrera los tres primeros pisos del edificio que lo absorbía con un dejo de hostilidad, como un arrendatario indeseable y luego, a semejanza de esos ágiles pasajeros que finalmente se r
el hombre y su sueñoEN algún punto de la ciudad, de esta ciudad demasiado grande para que dos seres que se amen se encuentren si se han perdido de vista alguna vez, un hombre de mi edad vela, mientras todos duermen.
para evaEn el día intemporal de la muerte de tanta Eva: Eva de Perón, Ave Eva Dalí, Eva Braun (María) y otras, sería justo nombrar a una Eva viva. Haré, si puedo, el epitafio de su inmortalidad sobre una