émile zola
angéline o la casa encantadaHace cerca de dos años, iba en bicicleta por un camino desierto del lado de Orgeval, más allá de Poissy, cuando la brusca aparición de una vivienda a orillas del camino me sorprendió de tal forma
el ataque al molinoI En el molino de Merlier, durante una hermosa velada veraniega, se estaba celebrando una gran fiesta. Se habían colocado en el patio, una tras otra, tres mesas que esperaban a los invitados. Toda
el ayunoI Cuando el vicario subió al púlpito con su amplio sobrepelliz de blancura angelical, la pequeña baronesa estaba beatíficamente sentada en su sitio habitual, cerca de una salida de calor, delante
el paraíso de los gatosUna tía me legó un gato de Angora que es ciertamente el animal más estúpido que haya conocido. He aquí lo que mi gato me explicó, una tarde de invierno, frente a las brasas calientes. 1 A la sazón
la muerte de olivier becailleI Fue un sábado, a las seis de la mañana cuando morí tras tres días de enfermedad. Mi pobre esposa miraba desde hacía un instante en el baúl, donde buscaba ropa. Cuando se incorporó y me vio rígid
las fresasI Una mañana de junio, al abrir la ventana, recibí en el rostro un soplo de aire fresco. Durante la noche había habido una fuerte tormenta. El cielo parecía como nuevo, de un azul tierno, lavado p
los hombros de la marquesaI La marquesa duerme en su gran lecho, bajo el ancho dosel de satén amarillo. A las doce, al escuchar el sonido claro del reloj de pared, se decide a abrir los ojos. La habitación está tibia. Las
mi vecino jacquesI Yo vivía entonces en la calle Gracieuse, en la buhardilla de mis veinte años. La calle Gracieuse es una calleja escarpada que baja de la colina Saint-Victor, por detrás del Jardin des Plantes. S
por una noche de amorI La pequeña ciudad de P… se yergue sobre una colina. Al pie de las antiguas murallas corre un riachuelo estrecho y profundo, el Chanteclair, llamado así sin duda por el ruido cristalino de sus ag
simplicioHabía en otros tiempos -no olvides, Ninón, que yo debo este relato a un viejo pastor-, había en otros tiempos, en una isla que más tarde el mar devoró, un rey y una reina que tenían un hijo. El re
una casita en el campoLa tienda del sombrerero Gobichon está pintada de color amarillo claro; es una especie de pasillo oscuro, guarnecido a derecha e izquierda por estanterías que exhalan un vago olor a moho; al fondo
una jaula de fierasI Una mañana, un león y una hiena del Jardin des Plantes lograron abrir la puerta de su jaula cerrada con negligencia. La mañana era blanca y un claro sol lucía alegremente al borde del cielo páli
una víctima de la publicidadConocí a un chico, fallecido el año pasado, cuya vida fue un prolongado martirio. Desde que tuvo uso de razón, Claude se había hecho este razonamiento: «El plan de mi existencia está trazado. No t
viaje circularI Hace ocho días que Luciano Bérard y Hortensia Larivière están casados. La madre de la novia, viuda del señor Larivière, que posee, desde hace treinta años, un comercio de juguetes
¡sin trabajo!Por la mañana, cuando los obreros llegan al taller, encuéntranlo frío, como oscurecido con la tristeza que se desprende de una ruina. En el fondo de la sala principal, la máquina está silenciosa,