ellery queen
el enamorado invisibleRoger Bowen tenía unos treinta años, era ojizarco y blanco. Alto y risueño, hablaba inglés con acento harvardiano, bebía ocasionales cocteles, fumaba más cigarrillos de lo conveniente, sentía gran
la hechicera de times squareSi el año pasado le hubieran ustedes preguntado al padre Bowen de la parroquia de Todas las Almas, de Times Square, si aprobaba la doctrina deuteronómica de ojo por ojo diente por diente, les habr