edward phillips oppenheim
alianza entre ladronesAaron caminaba por la, para él, poco familiar Bond Street, cuando vióse, de pronto, sobrecogido por una visión. Frente a él pasó un gran automóvil y una señora de cabello blanco, apoyándose en el
aventura junto al támesisA la mañana siguiente, Aaron Rodd recibió con cierta sorpresa la visita de un cliente. Era Jacob Potts, un pugilista profesional retirado, cuyo aspecto delataba su condición. Al entrar, lanzó una
el final de jeremías sandsAaron Rodd apretó un poco más, abrazando estrechamente el barril en el que se sostenía, y golpeó el agua con los pies. Presentía la muerte. Una cortinilla de niebla le rodeaba; nada podía ver, sal
el misterioso operarioAbraham Letchowiski estaba de pie, a la puerta de su pequeña pero bien iluminada tienda, situada en una de las anchas calles que convergen en Mile End Road, mirando distraídamente a los transeúnte
el ojo amarilloMinutos antes de la popular hora de la cena, Aaron Rodd, luego de haber escogido mesa, seleccionó, previa consulta con el maître, una cenita y recogió una pequeña guía teatral, acomodándose en el
la astucia de harvey grimmUna extraña e inusitada ráfaga de sol, filtrándose entre unos cúmulos de nubes y neblina, cayó, de pronto, débilmente, sobre el asfalto del pavimento de Embankment Gardens. Un joven alto que había
la infidelidad de jack lovejoyCresswell y Aaron Rodd cenaban con el capitán Brinnen y su hermana en una mesa situada en un rincón del restaurante Milán. De nuevo les había dejado Harvey Grimm en uno de sus viajes de rumbo desc
la venganza de rosa letchowiskiEl muchachito asumió un aire de gran importancia. Se inclinó sobre el mostrador y con gestos misteriosos detuvo el avance de su prima por la tienda. —Rosa, tengo que decirte algo muy importante —a
mister brodie vuelve a equivocarseMister Jacob Potts, después de lanzar un hondo suspiro y sacando acentuadamente la lengua al escribir, elaboró concienzudamente su firma y luego se dio un golpecito en el bolsillo del chaleco, don
poesía a la fuerzaPaul Brodie se presentó, sin previo aviso, en el despacho de Aaron Rodd, pocos días después del episodio del brillante. Parecía haber perdido algo de su optimismo. No obstante, sus ojos no habían