edward page mitchell
el hombre de cristalDoblaba a toda prisa por la Quinta Avenida desde una de las calles que la atraviesan cerca del viejo depósito de agua, a las diez y cuarto de la noche del 6
el hombre sin cuerpoEn un estante del antiguo Museo del Arsenal en el Central Park, entre colibríes, armiños, zorros plateados y periquitos de brillantes colores embalsamados,
la taquiportaNo había nada de misterioso en la aversión que sentía hacia mí el Profesor Surd. Yo era el único matemático pobre en una clase excepcionalmente matemática.