PAIS RELATO

Libros de eduardo gudiño kieffer

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eduardo gudiño kieffer

azogue
Pobrecita Alicia. Aunque la razón te decía no puede ser, intuías que siempre es más fácil recordar las cosas que sucedieron la semana que viene, intuías que primero está la cárcel, después se dict
casa di amore e psyche
Pero qué maravilla, qué maravilla, decía la señora norteamericana ensombrerada. Qué maravilla Ostia Antica, qué maravilla las ruinas, qué maravilla las columnas, qué maravilla el blanco resplandec
el rulo
Maqué Bonavena niqué nocauténico n´el sestorrún; mucha spetativa y despué puro amague, niún punietazo como la gente. Menomal qu´el segundo asalto stuvo mejor y el brasilero ledió con t
gallina
¡Como para no sorprenderse! Marta entró con una gallina negra debajo del brazo. Pero Marta, vos estás cada día más loca, para qué traes esa gallina. Y Marta te respondió simplemente: hace mucho qu
la nochebuena de maritornes
Maritornes trajina en la venta yendo de un lado para otro, seguida por las pullas de los arrieros y las insolencias de los soldados. Está acostumbrada, y si bien en comparación con su vida son dul
recomendaciones a sebastián para la compra de un espejo
Mire, Sebastián, es en la calle Juncal. Venga, acérquese; voy a decirle el número al oído -es mejor que nadie lo sepa, hay secretos que conviene guardar muy bien-. Bueno. Usted entra en la boutiqu
vaca
Dicen que tiene una mirada tonta pero no, no es así, los que dicen eso mienten o no saben ver: es una mirada serena, larga, dulcísima, esa mirada que carece de un color definido y que por eso mism