eduardo gudiño kieffer
azoguePobrecita Alicia. Aunque la razón te decía no puede ser, intuías que siempre es más fácil recordar las cosas que sucedieron la semana que viene, intuías que
casa di amore e psychePero qué maravilla, qué maravilla, decía la señora norteamericana ensombrerada. Qué maravilla Ostia Antica, qué maravilla las ruinas, qué maravilla las colu
el ruloMaqué Bonavena niqué nocauténico n´el sestorrún; mucha spetativa y despué puro amague, niún punietazo como la gente. Menomal qu´el segundo asalt
gallina¡Como para no sorprenderse! Marta entró con una gallina negra debajo del brazo. Pero Marta, vos estás cada día más loca, para qué traes esa gallina. Y Marta
la nochebuena de maritornesMaritornes trajina en la venta yendo de un lado para otro, seguida por las pullas de los arrieros y las insolencias de los soldados. Está acostumbrada, y si
vacaDicen que tiene una mirada tonta pero no, no es así, los que dicen eso mienten o no saben ver: es una mirada serena, larga, dulcísima, esa mirada que carece