edmundo valadés
el compa—Usté me cay a todo dar, Bicha, lo que es la mera verdá. Fíjese, cuando estoy en el trabajo y pienso en sus ojos, pues como que hasta las viguetas se ponen
estuvo en la guerraDe pronto, todas las cabezas desaparecieron. Abrió más los ojos. Trató de perforar con la mirada la luz de los reflectores implacables. Sobre el campo, los
finalDe pronto, como predestinado por una fuerza invisible, el automóvil respondió a otra intención, enfilado hacia imprevisible destino, sin que mis inútiles es
la búsquedaEsas sirenas enloquecidas que aúllan recorriendo la ciudad en busca de Ulises.
la incrédulaSin mi mujer a mi costado y con la excitación de deseos acuciosos y perentorios, arribé a un sueño obseso. En él se me apareció una, dispuesta a la complace
la marionetaEl marionetista, ebrio, se tambalea mal sostenido por invisibles y precarios hilos. Sus ojos, en agonía alucinada, no atinan la esperanza de un soporte. Emp
la muerte tiene permisoSOBRE EL ESTRADO, los ingenieros conversan, ríen. Se golpean unos a otros con bromas incisivas. Sueltan chistes gruesos cuyo clímax es siempre áspero. Poco
las piernasTe abruman y doblan desmemorias de alguna luz en tus años pasados, la fatiga del recuento de los mismos errores que repites como rosario interminable, el or
las raíces irritadasAllí nadie pregunta nada. Nomás si acaso el patrón y muy lo necesario. Todo se sabe de oídas, en susurros, a medias palabras. No puede haber conversación. P
memoriaCuando alguien muere, sus recuerdos y experiencias son concentrados en una colosal computadora, instalada en un planeta invisible. Allí queda la historia ín
pobrezaLos senos de aquella mujer, que sobrepasaban pródigamente a los de una Jane Mansfield, le hacían pensar en la pobreza de tener únicamente dos manos.
rockY ellos ¡qué saben, qué van a saber! Me voy por ahí, por la vida, por las calles, por cualquier parte, ya todo a destiempo, ya tarde, ya jodido, amargo bien
sueñoSentada ante mí con las piernas entreabiertas, columbro la vía para cumplir mi sueño de cosmonauta: arribar a Venus.
todos se han ido a otro planetaHay minutos en que todo parece escaparse de las manos. El día ha sido como un cheque sin fondos. Hemos caminado de prisa y de pronto nos detiene una duda: ¿
¿por qué?En el sueño, fascinado por la pesadilla, me vi alzando el puñal sobre el objeto de mi crimen. Un instante, el único instante que podría cambiar mi designio