dylan thomas
bremberLas sombras descendieron suavemente por las escaleras hasta llegar al vestíbulo. Vio el perfil oscurecido de la balaustrada reflejarse en el espejo, el arco del candelabro que proyectaba la luz. P
después de la feriaYa estaba cerrada la feria, habían apagado las luces de los tenderetes de coco y los caballitos de madera, inmóviles en la obscuridad, aguardaban las músicas y el zumbido de maquinaria que volvier
el limónUna mañana, bajo el arco de una lámpara, cuidadosa y silenciosamente, el doctor, con batín y guantes de goma, injertó en un tronco de pollo una cabeza de gato. La criatura gaticéfala parecía tamba
el mapa del amor-Aquí viven -dijo Sam Rib- las bestias de dos espaldas. Señaló su mapa del Amor, cuadrátula de mares, islas y continentes extraños con una selva oscura en cada extremo. La isla de las dos espaldas
el vestidoLlevaban ya dos días siguiéndole por todo el contorno: al pie de las colinas, sin embargo, había logrado despistarlos y ahora, acurrucado tras unos matorrales amarillentos, les oía vocear mientras
la escuela para brujasEn el pico de Cader había una escuela de brujas: allí, la hija del médico, que enseñaba la cuna profana y la aguja del demonio, contaba con siete jovencitas campesinas. En el pico de Cader, a medi
los enemigosYa había amanecido en los verdes acres del valle de Jarvis y el señor Owen arrancaba la mala hierba de su jardín. Un poderoso viento le tiraba de la barba y a sus pies parecía bramar el mundo vege
navidades infantiles en galesLas Navidades eran tan parecidas unas a las otras, en aquellos años en torno a la esquina del pueblo junto al mar, de golpe despojado de toda sonoridad, excepto por las voces que hablaban a lo lej