dorothy parker
el banquete de palabrasAquel fue un año de locos, un año en que las cosas que debían haber ocurrido a su debido tiempo salieron de cualquier manera. Fue un año en que la nieve cayó copiosa y duradera en pleno abril, y l
estuviste perfectamente bienEl joven pálido se acomodó cuidadosamente en la silla y movió la cabeza a un lado para que el tapiz fresco le aliviara la sien y la mejilla. -Ay, mi amor -dijo-. Ay, ay, ay, mi amor. Ay. La muchac
una llamada telefónicaPor favor, Dios mío, haz que me telefonee ahora. Oh, Dios, que me llame. No te pediré nada más, te lo prometo. Me parece que no es pedir demasiado. Te costaría tan poco, Dios mío, concederme esta
una rubia imponenteI Hazel Morse era una mujer corpulenta, de cabello claro, del tipo que incita a algunos hombres, cuando usan la palabra «rubia», a chascar la lengua y menear la cabeza pícaramente. Se enorgullecía