PAIS RELATO

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doris lessing

a través del túnel
La primera mañana de vacaciones, mientras se dirigía a la costa, el chico inglés se detuvo en una curva del camino y miró hacia abajo, hacia la cala salvaje y rocosa, y después hacia la atestada p
ante el ministerio
Cuando el Big Ben dio las diez, un joven llegó a las puertas del ministerio y miró la calle arriba y abajo con gesto serio. Se acercó la muñeca a la altura de los ojos y frunció el entrecejo, la t
apuntes para un caso histórico
Maureen Watson nació en el número 93 de Nelson’s Way, N. I, en 1942. No recordaba la guerra, o mejor dicho, cuando la gente hablaba de “la guerra”, pensaba en la austeridad: cupones para cortinas,
cada cual
—Me imagino que tu hermano también vendrá hoy. —Podría ser. Le daba la espalda, ufano, mientras se ajustaba la corbata y el cuello de la camisa y se acariciaba la barbilla para comprobar el afeita
carta de casa
… Ja, pero esta vez no te escribo por eso. Me preguntabas por Dick. ¿Estás preocupada por él? ¡Vaya! Pues le han concedido una beca de poesía de una universidad de Texas y está dando conferencias
cómo perdí al fin mi corazón
Sería sencillo decir que empuñé un cuchillo, me corté en un costado, extraje el corazón y lo tiré; pero por desgracia no resultó tan fácil. No es que a menudo me faltaran ganas, como a todo el mun
diálogo
El edificio al que se dirigía, daba igual cuánto se demorara en las tiendas, puestos, casas viejas de las aceras, allí estaba, erguido, estrecho y cristalino, seis pisos por encima de este desorde
dos alfareros
Solo he conocido una alfarera en este país, Mary Tawnish, que vive en las afueras de Londres, en un pueblo donde su marido es maestro de escuela. Rara vez viene a la ciudad, y yo rara vez salgo de
él
—¡Dios mío, Mary! ¡Qué susto me has dado! Mary Brooke estaba tejiendo tranquilamente junto a la estufa. —Pasaba por aquí —dijo. Annie Blake se quitó el sombrero y soltó sobre la mesa una bolsa con
el día que murió stalin
El día empezó mal, con una carta de mi tía de Bournemouth. Me recordaba que había prometido llevar a mi prima Jessie a que le hiciesen unas fotografías a las cuatro de la tarde. Se lo había promet
el ojo de dios en el paraíso
O. es un pueblecito encantador de los Alpes bávaros. Pero no lo es más que otros cientos de miles. Aunque es increíble la gran cantidad de gente que lo conoce; algunos han estado allí realmente, m
el otro jardín
Corría el rumor de que había otro jardín escondido tras los árboles. Antes de encontrarlo fantaseas, lo dibujas en tu mente. ¿Quizá está escondido porque es tan distinto de cualquier otra cosa del
el pequeño tembi
Jane McCluster, que había sido enfermera antes de casarse, montó una clínica en la granja un mes después de llegar. Aunque había nacido en la ciudad y se había criado en ella, tenía amplia experie
el sol entre los pies
La carretera que salía de la parte trasera de la estación iba a la Misión Católica, donde se terminaba el camino porque quedaba en medio de una reserva nativa. La misión era pobre y tan solo tenía
el suéter italiano
Los celos nunca habían afectado a aquel matrimonio, que duraba ya diez años. Era un buen matrimonio, como ellos mismos solían decir, al observar que a su alrededor las uniones iban y venían. “No l
el viejo jefe mshlanga
Fueron buenos los años en que deambulaba por los montes de la granja de su padre, en su mayor parte en desuso —como en todas las granjas de los blancos— apenas interrumpidos de vez en cuando por p
entre hombres
La silla frente a la puerta estaba tapizada de satén color café oscuro. Maureen Jeffries llevaba medias de seda marrón oscuro y una blusa blanca con volantes. Parecía un bocado delicioso en la gra
espías a los que he conocido
No quiero que imaginen que establezco ninguna clase de comparación entre Salisbury, Rodhesia, hace treinta años, cuando era un pueblucho, o incluso ahora, y otros lugares más augustos. No lo quier
hambre
Dentro de la choza todo está oscuro y hace mucho frío. Sin embargo, alrededor de la forma alargada que traza el portal, donde pende una tela para asegurar la debida decencia, se ve un difuso brill
historia de dos perros
Conseguir un perro nuevo resultó más difícil de lo que creíamos, por razones muy enraizadas en la naturaleza de nuestra familia. Pues, a primera vista, nada podía ser más fácil que encontrar un pe
historia del hombre que nunca se casaba
Conocí a John Blakeworthy al final de su vida. Yo estaba empezando la mía, pues tenía diez o doce años. Esto sucedió a principios de los años 30, cuando la Depresión se había extendido desde Estad
homenaje a isaak bábel
El día que había prometido a Catherine que la llevaría a ver a mi joven amigo Philip a su colegio en el campo habíamos quedado en salir a las once, pero apareció a las nueve. Su vestido azul era n
informe sobre la ciudad amenazada
PRIORIDAD DE ÚLTIMA HORA Se anulan todas las coordenadas, todos los planos, todos los textos. Condiciones imprevistas gobiernan la ciudad a partir de ahora. Recoged todos los programas, todos los
inglaterra contra inglaterra
—Creo que es hora de irme —anunció Charlie—. Ya he recogido mis cosas. —Se había asegurado de tener la bolsa preparada, para que no la hiciera su madre. —Pero es temprano —se quejó ella. Sin embar
junto a la fuente
Podría empezar así: “Había una vez un hombre llamado Ephraim que vivía…”, pero para mí esta historia tiene un comienzo nebuloso. La niebla de París retrasó un par de horas el vuelo a Londres, de m
la brujería no se vende
Cuando nació Teddy, los Farquar llevaban muchos años sin tener hijos; les conmovió la alegría de los sirvientes, que les llevaban aves, huevos y flores a la granja cuando acudían a felicitarlos po
la costumbre de amar
En 1947 George volvió a escribir a Myra y le dijo que ahora que la guerra había quedado bien atrás era el momento de regresar a casa y casarse con él. Myra le respondió desde Australia, adonde hab
la habitación diecinueve
Supongo que esta es una historia acerca de un fracaso de la inteligencia: el matrimonio de los Rawlings se fundaba en la inteligencia. Se casaron a una edad más avanzada que la mayoría de sus amig
la madonna negra
En algunos países no se puede afirmar que florezcan las artes, y mucho menos el Arte. Es difícil determinar por qué eso es así, aunque por supuesto tenemos toda clase de teorías al respecto. Resul
la mujer
Los dos caballeros de edad avanzada aparecieron en la terraza del hotel en el mismo instante. Se detuvieron y reprimieron los movimientos que insinuaran su deseo de retirarse. Su primera mirada, i
la otra mujer
La madre de Rose murió una mañana al cruzar la calle cuando iba a hacer las compras. Fueron a buscar a Rose al trabajo, y un joven agente de policía, que con torpeza procuraba mostrarse comprensiv
la señora fortescue
Ese otoño, de pronto, tomó conciencia de muchas cosas en las que hasta entonces no había reparado. De sí mismo, para empezar… De sus padres…, que descubrió que no le gustaban, porque contaban ment
la tentación de jack orkney
Su padre se estaba muriendo. O eso decía el telegrama, que añadía: ILOCALIZABLE TELEFÓNICAMENTE. Había estado al teléfono desde la siete de la mañana. El telegrama se lo había enviado el ama de ll
leones, hojas, rosas…
Se llamaba Hetty, y nació con el siglo XX. Tenía setenta años cuando murió de frío y malnutrición. Había estado sola mucho tiempo, ya que su marido había muerto de pulmonía un crudo invierno poco
nuestra amiga judith
Dejé de invitar a Judith para que conociera gente cuando una mujer canadiense señaló, con el satisfecho entusiasmo de quien por fin pone una etiqueta a un raro espécimen: “Es, sin duda, una de tus
placer
Había dos fiestas importantes, o momentos clave del año, para Mary Rogers. Comenzaba a prepararse para el segundo en cuanto guardaba los adornos navideños. Este año, estaba hojeando una revista de
reflexiones de un casi humano
Hace algunos años leí un libro de memorias o de viajes del que no recuerdo nada, salvo que en algún lugar de lo que entonces era el Cáucaso soviético vivía una criatura más parecida a una persona
sale el sol en la llanura
Durante aquel invierno, cada noche decía en voz alta en la oscuridad, sobre la almohada: —¡A las cuatro y media! ¡A las cuatro y media! Hasta que le parecía que su cerebro había apresado las palab
seleccionada para una entrevista
Cuando conoció a Barbara Coles, unos años atrás, solo se fijó en ella porque alguien comentó: “Es la nueva novia de Johnson”. Para referirse a ella no empleó su particular fórmula erótica: “Sí, es
traidoras
Habíamos descubierto la casa de los Thompson mucho antes de su primera visita. Por detrás de nuestra casa, la tierra trazaba una pendiente hasta el principio del monte, una extensión de parras tre
un año en regent's park
El año pasado resultó fuera de lo común desde el principio; como cualquier otro. Pero ¿cuál es el principio? ¿Enero? Enero es un mes de tránsito, en medio del frío, la nieve y la oscuridad. De la
un hombre y dos mujeres
Los amigos de Stella, los Bradford, habían alquilado en Essex una casa de campo asequible para pasar el verano, y ella se disponía a visitarlos. Tenía ganas de verlos, pero no cabía duda de que er
una anciana y su gato
Mientras yo iba caminando hacia el puente de San Marcos, donde el agua apacible ahogaba las hojas de verano, ella se acercó con una amplia sonrisa, tirando de las puntas de su pañuelo de lunares r
una carta de amor no enviada
Sí, ya vi la cara que puso tu mujer cuando dije: “Tengo tantos maridos que no necesito uno”. No cruzó ninguna mirada contigo, pero fue porque no hacía falta; luego, cuando llegasteis a casa, obser
una habitación
Cuando entré por primera vez en este apartamiento de cuatro habitaciones pequeñas como cajas de zapatos, el dormitorio estaba pintado de color rosa pálido, salvo la pared de la chimenea, que tenía
una historia poco agradable
Esta historia resulta difícil de contar. ¿Dónde poner el énfasis? ¿Qué perspectiva emplear? Porque explicarla desde el punto de vista de los amantes (aunque esa no era sin duda la palabra que ello
una mujer en la azotea
Sucedió durante aquella semana de sol abrasador, aquel mes de junio. Había tres hombres trabajando en la azotea, y el emplomado estaba tan caliente que se les ocurrió echar agua para enfriarlo. Pe
ventajas colaterales
¿O más bien quizá una condición de esa profesión, el limo que la nutre? Flores, por supuesto. Pero no es exactamente eso. No, definitivamente no se trata de un residuo ni de un producto derivado.
vino
Un hombre y una mujer se dirigían por una calle lateral hacia el bulevar desde un pequeño hotel. Los árboles estaban aún desnudos, negros y fríos; pero las pequeñas ramas insinuaban la primavera,
vuelo
El palomar quedaba por encima de la cabeza del anciano, una repisa alta envuelta en malla metálica, aguantada sobre dos pilotes y llena de pájaros que se contoneaban y acicalaban. La luz del sol r