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dino buzzati

24 de marzo de 1958
A ciertas horas, bajo una determinada luz y si las condiciones atmosféricas lo permiten, se pueden distinguir, incluso a simple vista, los tres pequeños satélites artificiales que el hombre lanzó
algo había pasado
El tren solo había recorrido algunos kilómetros (aún nos quedaba mucho camino por delante, no nos detendríamos hasta llegar a la lejana estación de destino, viajando, por lo tanto, durante diez ho
algo había sucedido
El tren había recorrido sólo pocos kilómetros (y el camino era largo, nos detendríamos recién en la lejanísima estación de llegada, después de correr durante casi diez horas) cuando vi por la vent
algunas indicaciones útiles a dos auténticos caballeros
Un hombre de unos treinta y cinco años llamado Stefano Consonni, vestido con cierto atildamiento y con un paquetito blanco en la mano izquierda, al pasar a las diez de la noche del día 16 de enero
batalla nocturna en la bienal de venecia
Afincado para la eternidad en los campos elíseos, el viejo pintor Ardente Prestinari comunicó un día a sus amigos su intención de bajar a la Tierra para visitar la Bienal de Venecia donde, dos año
cita con einstein
Un atardecer del pasado mes de octubre en el que Albert Einstein, tras finalizar su jornada de trabajo, se paseaba solo por las avenidas de Princeton, le sucedió algo extraordinario. De pronto, y
cuento de navidad
El antiguo palacio arzobispal es tétrico y con ojivas, y sus muros rezuman salitre. En las largas noches de invierno, vivir en él es un suplicio. La catedral colindante es inmensa, se tardaría más
de hidrógeno
El teléfono me despertó. Fuera por la brusca interrupción del sueño, o por el silencio sepulcral que reinaba alrededor, me pareció que el timbre tenía un sonido más largo de lo habitual, agorero,
directísimo
—¿Qué tren coges? —Aquél. La locomotora tenía un aspecto terrible bajo la cubierta acristalada llena de humo, parecía un toro enfurecido que pateara por el ansia de arrancar. —¿Viajas en ese tren?
dos pesos, dos medidas
El periodista Beniamino Farren se sentó en el sofá, se puso encima de las rodillas la máquina de escribir portátil, metió en el rodillo una hoja en blanco, encendió su pipa y, sonriendo, tecleó: A
el acorazado “tod”
Hugo Regulus, que fue capitán de corbeta alemán en la Segunda Guerra Mundial, publicará el mes que viene un libro extraordinario (Das Ende des Schlachschiffes König Friedrich II, Gotta Verlag
el alud
El sonido del teléfono le despertó. Era el director del periódico. —Parta de inmediato en coche —le dijo—. Ha habido un gran alud en Valle Ortica… Sí, en Valle Ortica, cerca del pueblo de Goro… Un
el asalto al gran convoy
Arrestado en un callejón de la ciudad y condenado solamente por contrabando -porque tuvo la suerte de no ser reconocido- Gaspar Planetta, capitán de bandidos, permaneció tres años en prisión. Al s
el ascensor
Cuando, en el trigésimo primer piso de la torre en que vivo, cogí el ascensor para bajar, en el indicador estaban encendidas las luces del vigésimo séptimo y del vigésimo cuarto pisos, señal de qu
el burgués hechizado
Giuseppe Gaspari, un comerciante de cereales de cuarenta y cuatro años de edad, llegó un día de verano al pueblo de montaña donde su mujer y sus hijas estaban veraneando. Después de comer, mientra
el colombre
Cuando Stefano Roi cumplió los doce años, pidió como regalo a su padre, capitán de barco y patrón de un bonito velero, que lo llevase consigo a bordo. -Cuando sea mayor -dijo-, quiero navegar por
el crítico de arte
En la sala DCXXII de la Bienal el conocido crítico Paolo Malusardi se detuvo perplejo. Era una exposición individual de Leo Squittinna, unos treinta cuadros aparentemente iguales, formados por una
el desplome de la baliverna
Dentro de una semana comienza el juicio por el desplome de la Baliverna. ¿Qué será de mí? ¿Vendrán a detenerme? Tengo miedo. En vano me repito que nadie se presentará a declarar por odio contra mí
el difunto por error
Una mañana, el célebre pintor Lucio Predonzani, cuarenta y seis años, quien se había retirado hacía mucho tiempo a su casa de campo en Vimercate, quedó petrificado al abrir su periódico cotidiano,
el embrujo de la naturaleza
Desde la cama en la que estaba acostado, Adolfo Lo Ritto, pintor decorador de cincuenta y dos años, oyó girar la llave en la cerradura de la puerta. Miró la hora. La una y cuarto. Era Renata, su m
el fin del mundo
Un día, hacia las diez de la mañana, un puño inmenso apareció en el cielo de la ciudad. Después se abrió lentamente en forma de garra y se quedó así, inmóvil, como un inmenso baldaquín de la fatal
el hombre que quiso curarse
En torno a la gran leprosería que se alzaba sobre la colina, a un par de kilómetros de la ciudad, había una elevada muralla y, en lo alto de ella, los centinelas hacían la ronda. Algunos eran alti
el invencible
Una tarde de julio, el profesor de física Ernesto Manarini, de cuarenta y dos años, que se encontraba de vacaciones con su esposa y sus dos hijas en su casa de campo de Val Caliga, hizo un gran de
el músico envidioso
Una noche en la que el envidioso compositor Augusto Gorgia, en la cima de la gloria y de la edad, se paseaba solo por su barrio, oyó tocar el piano en una casa. Gorgia se detuvo. Era una música mo
el niño tirano
Pese a ser considerado un prodigio de belleza, bondad e inteligencia, el pequeño Giorgio era muy temido en su familia. Todos: sus padres, sus abuelos paternos y las criadas Anna e Ida, vivían bajo
el pasillo del gran hotel
Después de volver a mi habitación ya muy tarde, estaba a medio desnudarme cuando sentí necesidad de ir al servicio. Mi habitación estaba casi al final de un pasillo interminable y escasamente ilum
el perro que ha visto a dios
I Por pura maldad, el viejo Spirito, rico panadero del pueblo de Tis, legó todo su patrimonio a su sobrino Defendente Sapori, con una condición: durante cinco años debía repartir, todas las mañana
el platillo se posó
Era de noche, el campo se hallaba ya medio adormecido, jirones de niebla se elevaban de los pequeños valles, una rana solitaria croaba de forma intermitente (era la hora en la que incluso los cora
el problema del estacionamiento
Tener un automóvil es sin duda una gran comodidad, pero no facilita la vida. En la ciudad donde vivo cuentan que, antaño, era muy sencillo tener un automóvil. Los peatones se apartaban, las bicicl
el rey en horm el-hagar
Estos son los hechos ocurridos en la localidad de Horm el-Hagar, al otro lado del Valle de los Reyes, en el yacimiento del palacio de Meneftah II. El director de las excavaciones, Jean Leclerc, ho
el tirano enfermo
A la hora de siempre, es decir, a las siete menos cuarto de la tarde, en la zona edificable que se encuentra entre la calle Marocco y la calle Casserdoni, el lulú Leo vio llegar al mastín Tronk, a
el viejo jabalí
Es preciso analizar la psicología del viejo jabalí. Al llegar a una cierta edad, el jabalí africano suele ser propenso a considerar con desdén las miserias de la vida. Las alegrías de la vida fami
estaba prohibido
Desde que la poesía está prohibida, nuestra vida es mucho más sencilla, ya lo creo. Se acabaron esa flojera de ánimo, esas excitaciones morbosas y la indulgencia con los recuerdos, tan insidiosos
extraños nuevos amigos
Cuando murió Stefano Martella, director de una sociedad de seguros y que había pasado una temporada en la superficie de la tierra pecando, trabajando y viviendo su partitura por casi cincuenta año
garaje erebus
Ustedes se habrán preguntado cómo es posible que ciertos jovencitos, sin razón aparente, puedan salir de paseo en automóviles de millonario que parecen aeronaves para la luna. No son de familia ad
general desconocido
En un campo de batalla, uno de aquellos de los que nadie se acuerda, allá en la página 47 del atlas con una gran mancha amarillenta y algunos nombres llenos de haches desperdigados por aquí y por
grandeza del hombre
Ya había oscurecido cuando se abrió la puerta de la oscura prisión y los guardias arrojaron dentro a un viejecito minúsculo y barbudo. La barba del viejecito era blanca y casi más grande que él. E
huelga de teléfonos
El día de la huelga se produjeron irregularidades y rarezas en el servicio telefónico. Entre otras cosas, las comunicaciones individuales se mezclaban a menudo entre sí, de modo que se oían las co
invitaciones superfluas
Quisiera que vinieras a mi casa una noche de invierno y, abrazados tras los cristales, mirando la soledad de las calles oscuras y heladas, recordásemos los inviernos de los cuentos, donde vivimos
la canción de guerra
El rey alzó la cabeza de la gran mesa de trabajo hecha de acero y diamantes. —¿Qué diablos cantan mis soldados? —preguntó. Fuera, por la plaza de la Coronación, pasaban, en efecto, batallones y má
la capa
Al cabo de una interminable espera, cuando la esperanza comenzaba ya a morir, Giovanni regresó a casa. Todavía no habían dado las dos, su madre estaba quitando la mesa, era un día gris de marzo y
la chaqueta embrujada
Aunque aprecio la elegancia en el vestir, no me preocupa, por lo general, la perfección o imperfección con la que están cortados los trajes de mis semejantes. Una tarde, sin embargo, durante una r
la ciudad personal
Les envío noticias de esta ciudad que ninguno de ustedes conoce, aunque nunca son suficientes. Seguramente cada uno de ustedes conozca o frecuente otras ciudades distintas de la suya. Sin embargo,
la humildad
Un fraile llamado Celestino, después de algún tiempo de vivir como ermitaño, decidió ir a vivir en el corazón de la metrópoli, donde mayor es la soledad de los corazones y más fuerte la tentación
la inauguración de la carretera
La inauguración de la nueva carretera había sido fijada desde hacía tiempo para el día 20 de junio de 1845. Tendría ochenta kilómetros y uniría la capital con San Piero, una gran población de 40.0
la muerte del dragón
En mayo de 1902, un campesino del conde Gerol, un tal Giosuè Longo que iba con frecuencia a cazar a las montañas, contó que había visto en el valle Seco un enorme bicho que parecía un dragó
la mujer con alas
Una noche, el conde Giorgio Venanzi, aristócrata de provincias, de 38 años, agricultor, acariciando a oscuras la espalda de su mujer Lucina, casi veinte años más joven que él, se dio cuenta de que
la niña olvidada
La señora Ada Tormenti, viuda de Lulli, fue a pasar unos días al campo, invitada por sus primos los Premoli. Por el pueblo iba y venía mucha gente. Como era verano, la sobremesa de la noche se hac
la noticia
El maestro Arturo Saracino, de treinta y siete años, ya en el fulgor de la fama, estaba dirigiendo en el teatro Argentina la Octava Sinfonía de Brahms en la mayor, op. 137, y acababa de atacar el
la palabra prohibida
Por insinuaciones veladas, bromas alusivas, prudentes rodeos o vagos murmullos, he llegado a la conclusión de que en esta ciudad, a la que me trasladé hace tres meses, existe la prohibición de usa
la peste automovilística
Una mañana de septiembre, en el garaje Iride de la calle Mendoza —casualmente yo estaba allí— entró un coche gris de marca exótica y forma inusitada, con una matrícula extranjera que no se había v
las jorobas en el jardín
Cuando la noche ha caído, me gusta dar un paseo por el jardín. Pero no crean que soy rico. Cualquiera tiene un jardín como el mío. Y más adelante comprenderán por qué. En la oscuridad, pero no una
las murallas de anagoor
En el interior de Tibesti, un guía indígena me dijo que si quería ver las murallas de la ciudad de Anagoor él se ofrecía a acompañarme. Miré en el mapa, pero la ciudad de Anagoor no aparecía. Ni s
las precauciones inútiles
CONTRA LOS FRAUDES Leo Bussi, viajante de comercio de treinta años, entró en la sucursal número siete del Banco de Crédito Nacional para cobrar un cheque al portador de 4000 (cuatro mil) liras. No
las tentaciones de san antonio
Cuando el verano toca a su fin, los señores veraneantes se han ido y los lugares más bellos se quedan desiertos (pero en los bosques los cazadores disparan y por los ventosos pasos de montaña, mie
los amigos
El luthier Amedeo Torti y su mujer estaban tomando café. Los niños ya estaban acostados. Los dos guardaban silencio, algo muy habitual en ellos. De pronto, ella dijo: —¿Sabes una cosa? Llevo todo
los bultos del jardín
Cuando la noche ha caído, me gusta dar un paseo por mi jardín. No piensen que soy rico. Un jardín como el mío lo tienen todos. Y más tarde comprenderán por qué. En la oscuridad, aunque realmente n
los ratones
¿Qué les sucede a mis amigos los Corio? ¿Qué está ocurriendo en la Doganella, su vieja casa de campo? Desde tiempos inmemoriales, todos los veranos me invitaban a pasar allí algunas semanas. Este
los reciarios
Monseñor estaba solo en el campo. Se acercó a un seto y, con un palito, sacó de su tela a una gran araña: era joven, sólida, magnífica; delicados dibujos de colores exquisitos adornaban el arco de
los santos
Cada uno de los santos tiene una casita con un balcón en la orilla del mar, y ese mar es Dios. En verano, cuando hace calor, se zambullen como refrigerio en las frescas aguas, y esas aguas son Dio
los siete mensajeros
Habiendo salido a explorar el reino de mi padre, día a día voy alejándome de la ciudad y las noticias que me llegan son cada vez más raras. Comencé el viaje cuando tenía poco más de treinta años y
miedo en la scala
Para la primera representación de La matanza de los inocentes, de Pierre Grossgemüth (novedad absoluta en Italia), el viejo maestro Claudio Cottes no dudó en ponerse el frac. Ciertamente, el
muchacha que cae
A los diecinueve años, Marta se asomó a lo alto del rascacielos y, viendo abajo la ciudad que resplandecía en la noche, fue presa del vértigo. El rascacielos era de plata, supremo y feliz en aquel
muy confidencial al señor director
Señor director: Solo depende de usted que esta confesión a que me veo dolorosamente obligado se convierta en mi salvación o en mi total vergüenza, deshonor y ruina. Es una larga historia que
no esperaban nada más
Hacía calor. Después del largo viaje, todo el tiempo de pie en el pasillo, Antonio y Anna llegaron agotados a la gran ciudad donde tendrían que pasar la noche. Hasta la mañana siguiente no salía n
noche de invierno en filadelfia
En los primeros días de julio de 1945 el guía alpino Gabriele Franceschini, que había subido a lo alto del Val Canali (Palé di San Martino di Castrozza) para estudiar una senda nueva en la pared d
noticias falsas
De vuelta de la batalla, el regimiento llegó una tarde a las afueras de Antioco. En aquellos días la guerra languidecía y el enemigo invasor aún estaba lejos. Se podía hacer un alto: la tropa, ago
rigoletto
En el desfile militar conmemorativo del aniversario de la independencia, una compañía equipada con armamento nuclear desfiló por primera vez ante el público. Era un día de febrero claro pero gris
siete pisos
Después de un día de viaje en tren, Giuseppe Corte llegó una mañana de marzo a la ciudad donde estaba la famosa clínica privada. Tenía un poco de fiebre pero, aun así, quiso recorrer a pie el tray
sombra del sur
Entre las casas tambaleantes, los calados balconajes llenos de polvo, los corredores fétidos, las paredes calcinadas y los vapores de la porquería que anidaba en todas partes, vi una extraña y sol
tormenta en el río
Los juncos, las hierbas de la orilla, las pequeñas matas de los sauces y los árboles grandes vieron llegar también aquel domingo de septiembre al señor mayor vestido de blanco. Los juncos, las hie
una bola de papel
Eran las dos de la madrugada cuando Francesco y yo, casualmente —pero ¿fue realmente una casualidad?— pasamos por delante del número 37 de la avenida Calzavara, donde vive el poeta. Como es justo
una carta de amor
Enrico Rocco, de treinta y un años, gerente de una empresa comercial, enamorado, se había encerrado en su despacho; su amor por ella se había vuelto tan poderoso y atormentado que sacó fuerzas de
una cosa que empieza por ele
Tan pronto como llegó al pueblo de Sisto y se alojó en la posada de siempre, en la que acostumbraba a parar dos o tres veces al año, Cristoforo Schroder, comerciante de maderas, se metió en la cam
una gota
Una gota de agua sube los peldaños de la escalera. ¿La oyes? Tumbado en la cama a oscuras, escucho su misterioso recorrido. ¿Qué hace? ¿Brinca? Tic, tic, se oye de forma intermitente. Después la g
una muchacha que cae
Con despecho comprendió que una treintena de metros más abajo otra muchacha caía. Era sin dudas más bella que ella y llevaba un vestido de media tarde con mucha clase. Quién sabe por qué, la otra
una tarde interesante
El presidente del tribunal, con toga y máscara negras anunció: —Hoy proseguimos con el caso pendiente… Después de revisar un calendario, prosiguió. —Veamos… miércoles de la semana pasada… 26 de ju
y sin embargo llaman a la puerta
La señora María Gron entró con su cesta de costura en la sala de la planta baja de la villa. Echó un vistazo a su alrededor para comprobar que todo estaba en orden, dejó el cesto encima de una mes
¡pobre niño!
Como de costumbre, doña Clara llevó a su hijo de cinco años al parque público, en la orilla del río. Serían las tres de la tarde. El tiempo no era ni bueno ni malo, el sol aparecía y desaparecía c
¿y si?
Él era el Dictador. Pocos minutos antes había finalizado, en la Sala del Supremo Konzern, el informe del Congreso Universal de las Hermandades, al término del cual la moción de sus adversarios fue