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dashiell hammett

demasiados han vivido
La corbata del hombre eran tan naranja como una puesta de sol. Se trataba de un individuo robusto, alto y puro músculo. El pelo oscuro con raya al medio y pegado al cuero cabelludo, las mejillas f
el camino de regreso
-¡Está loco si deja pasar esta oportunidad! Le concederán el mismo mérito y la misma recompensa por llevar las pruebas de mi muerte que por llevarme a mí. Le daré los documentos y las cosas que te
el guardián de su hermano
Sé que muchos hablaban mal de Loney, pero conmigo siempre fue fabuloso. Desde que tengo memoria fue fabuloso, y supongo que me habría caído tan bien si hubiese sido cualquiera en lugar de mi herma
el rapto
Harvey Gatewood había dado orden de que me llevaran ante él en cuanto yo llegara al edificio, de modo que solo me llevó algo menos de quince minutos recorrer mi camino entre porteros, botones y se
la casa de la calle turk
Me habían dicho que el hombre que buscaba vivía en una determinada manzana de la calle Turk, pero no habían podido darme el número exacto de la casa que ocupaba. Así es como ocurrió que a última h
la décima pista
-Don Leopold Gantvoort no está en casa -dijo el criado que me abrió la puerta-, pero está su hijo, el señorito Charles, si es que desea verle. -No. El señor Gantvoort me dijo que me recibiría haci
la huelga
Para derrotar a los mineros tuvo que dar carta blanca a sus mercenarios. Cuando la batalla llegó a su fin no se los pudo sacar de encima. Les había puesto en las manos la ciudad, y no era capaz de
otro crimen perfecto
Aunque me condenaron por el asesinato del presidente Bowlby Bunce, es cierto que lo maté. Ya no recuerdo por qué: me atrevería a decir que había algo de ese hombre que no me gustaba. Eso no es imp
solo se ahorca una vez
Samuel Spade dijo: -Me llamo Ronald Ames y quiero ver al señor Binnett…, al señor Timothy Binnett. -Señor, en este momento el señor Binnett está descansando -respondió indeciso el mayordomo. -¿Ser
sombra en la noche
Un sedan con los faros apagados estaba parado en el arcén, más arriba del puente de Piney Falls. Cuando lo adelanté, una chica asomó la cabeza por la ventanilla y dijo: -Por favor. Aunque su tono
un hombre llamado flitcraft
Flitcraft salió un día de su oficina de corredor de fincas para ir a comer. Salió y jamás volvió. No acudió a una cita que tenía a las cuatro de la tarde para jugar al golf, a pesar de que fue ide