daphne du maurier
bésame otra vez, desconocidoDespués de licenciarme del Ejército, traté de encontrar una colocación y conseguí un empleo en un garaje de la carretera de Hampstead, al final de Haverstock Hill, cerca de Chalk Farm, que me sati
el anciano¿Me preguntaba usted por el anciano? Creo que sí. Usted es nuevo en esta región. ¿Ha venido a pasar sus vacaciones? En verano suele venir mucha gente. Siempre acaban bajando por los acantilados ha
el manzanoLa primera vez que se fijó en el manzano fue tres meses después de la muerte de ella. Sabía, naturalmente, que estaba allí, junto con los demás que subían por la verde ladera que se extendía frent
el pequeño fotógrafoLa marquesa estaba tendida en la tumbona del balcón del hotel. No llevaba puesto más que un salto de cama. Sus finos cabellos dorados, sujetos con horquillas y ceñidos a la cabeza, estaban envuelt
los pájarosEl 3 de diciembre, el viento cambió de la noche a la mañana, y llegó el invierno. Hasta entonces, el otoño había sido suave y apacible. Las hojas, de un rojo dorado, se habían mantenido en los árb
monte veritáDespués me dijeron que no habían encontrado nada. Ni el menor rastro de nadie, ni vivo ni muerto. Enloquecidos por la ira, y yo creo que por el miedo, habían conseguido irrumpir por fin entre aque