clark ashton smith
el amo de los cangrejosRecuerdo que gruñí un poco cuando Mior Lumivix me despertó. La tarde anterior había sido tediosa, con la desagradable vigilia habitual, durante la cual había cabeceado más de una vez. Desde la caí
el demonio de hieloQuanga el cazador, junto con Hoom Feethos y Eibur Tsanth, dos de los más emprendedores joyeros de Iqqua, cruzaron la frontera de una región a la cual casi nunca iban los hombres, y de la cual regr
el devoto del malLa vieja casa de los Larcom era una mansión de tamaño y dignidad considerables, situada entre robles y cipreses, en la colina detrás del barrio chino de Auburn, en lo que una vez fue el barrio ari
el dios de los muertos—Mordiggian es el dios de Zul-Bha-Sair—dijo el posadero con suntuosa solemnidad—. El ha sido el dios desde tiempos perdidos en sombras más profundas que los subterráneos de su negro templo para la
el escultor de gárgolasEntre las gárgolas lascivas que asoman por el tejado de la nueva catedral de Vyones, dos se destacan por su exquisita factura como por su extrema deformidad. Las había esculpido Blaise Reynard, un
el extraño caso de avoosl wuthoqquan-¡Dame, dame, oh magnánimo y liberal señor de los pobres! -exclamó el mendigo. Avoosl Wuthoqquan, el prestamista más rico y avaro de todo Commorión, y, en consecuencia, de todo Hyperbórea, fue sac
el final de la historiaLa siguiente narración fue encontrada entre los papeles de Cristóbal Morand, un joven estudiante de derecho de Tours, después de su inexplicable desaparición durante una visita a la casa de su pad
el fruto de la tumbaLa noche había venido a Faraad desde el desierto trayendo consigo a los últimos rezagados de las caravanas. En una taberna, cerca de la puerta septentrional, un buen número de mercaderes procedent
el ghoulDurante el reinado del califa Vathek, un joven de buena familia y reputación, llamado Noureddin Hassan, fue conducido ante el Cadi Alimed ben Becar de Bassorah. Pero Noureddin era un joven atracti
el ídolo oscuroEl sol no brillaba ya con su blancura fantástica sobre Zothique, el último continente, sino que estaba totalmente empañado y opaco, como si lo cubriese un vapor de sangre. Nuevas estrellas, en núm
el imperio de los nigromantesLa historia de Mmatmuor y Sodosma surgirá solamente en los últimos ciclos de la Tierra, cuando las felices leyendas de los tiempos de apogeo hayan caído en el olvido. Se sucederán muchas eras ante
el jardín de adomphaSeñor de los bochornosos y rojos parterres y de los huertos soleados por las inquietas llamas del en tu jardín florece el Arbol que sostiene el infierno, frutos de innumerables cabezas de demonios
el monstruo de la profecíaLa tarde, sombría, húmeda y fría por la niebla, estaba declinando hacia un tenebroso crepúsculo cuando Alvor se detuvo en el Puente de Brooklyn a mirar hacia el penumbroso río con un estremecimien
el mundo eternoChristopher Chandon se acercó a la ventana de su laboratorio para mirar por última vez a las montañas solitarias. Probablemente no volvería a verlas. Sin vacilar, aunque con algo de remordimiento,
el oráculo de sadoquaHoratius, un oficial romano apostado en la recién conquistada provincia de Averonia, busca en vano a su desaparecido compañero, Galbius, de quien no existe al parecer ni señal ni rumor entre los n
el planeta de los muertosDe profesión, Francis Melchior era anticuario; por vocación, era astrónomo. De esa manera se esforzaba para calmar, si no para satisfacer, dos necesidades de un temperamento complejo y raro. A tra
el que pisa el polvoLos antiguos magos lo conocían, y lo llamaban Quachil Uttaus. Raramente se manifiesta: porque él mora más allá del círculo exterior, en el oscuro limbo fuera del tiempo y del espacio. Mortal es la
el regreso del brujoLlevaba varios meses sin trabajo y mis ahorros se acercaban peligrosamente a desaparecer. Por eso, me sentí exultante cuando recibí una respuesta favorable de John Carnby en la que me invitaba a p
el relato de satampra zeirosYo, Satampra Zeiros de Uzuldaroum, escribiré con mi mano izquierda, ya que no me queda otra, cl relato de todo lo ocurrido a Tirouv Ompallios y a mí mismo en el santuario del dios Tsathoggua, luga
el sátiroRaoul, conde de la Frenaie, era por naturaleza el más confiado de los maridos. Aquella ausencia de suspicacia se debía en parte a la falta de imaginación. Y por lo que respecta a sus demás cualida
el tejedor de la tumbaLas instrucciones de Famorgh, cincuenta y nueve rey de Tasuun, estaban detalladas detenidamente y, además, no podían ser desobedecidas sin incurrir en penas que convertirían la muerte en una cosa
el último encantamientoMalygris el mago se hallaba sentado en la cámara superior de su torre, que había sido erigida encima de una montaña cónica sobre el corazón de Susran, capital de Poseidonis. Forjada de una oscura
el viaje del rey euvoránLa corona de los reyes de Ustaim estaba fabricada únicamente con los materiales más singulares que pudieron ser encontrados. El oro de su círculo, mágicamente esculpido, fue extraido de un gigante
estirpe de la criptaEn cierto modo, es una suerte que la historia que debo relatar ahora, se refiera en gran parte a sombras indecisas, a dudosas insinuaciones y a deducciones discutibles. De otra manera, jamás habrí
la casa de haon-dorRoger Farway no ha declinado la hospitalidad de su tío por un simple deseo de independencia, o de evitar convertirse a sí mismo, a demasiado costo, en un activo escritor de ficción. La negativa se
la desolación de soomSe dice que el desierto de Soom se extiende en un extremo del mundo, de difícil situación geográfica, entre tierras casi desconocidas y otras inimaginables. Los viajeros le tienen miedo porque sus
la hechicera de sylaire—ÓYEME BIEN, MENTECATO: NUNCA me casaré contigo —afirmó Dorothée, unigénita del señor des Flèches. Sus labios como dos bayas maduras dedicaron un puchero de disgusto a Anselme. Su voz era puro néc
la isla que no estaba en los mapasNo sé cuánto tiempo había estado vagando errante en el bote. Hay varios días, y varias noches, que tan sólo recuerdo como espacios vacíos, de gris y de oscuridad, alternándose; y, después de éstos
la llegada del gusano blancoEvagh el mago, que vivía al borde del mar boreal, conocía muchos de los portentos extraños y anacrónicos que tenían lugar hacia mediados del verano. Gélido era el sol que ardía sobre Mhu Thulan de
la marcha de afroditaPor todas las tierras de Illarión, desde los valles y montañas coronadas con nieves perpetuas, hasta las poderosas colinas cuyo reflejo oscurece un mar tranquilo y tibio, estaban encendidos los an
la muerte de ilalothaSegún la costumbre en el antiguo Tasuun, las exequias de Ilalotha, dama de honor de la reina viuda Xantlicha, habían sido ocasión de abundante jolgorio y prolongada fiesta. Durante tres días había
la muerte de malygrisA la hora de la medianoche interlunar, cuando las lámparas ardían raramente o lejos en Susran, y las perezosas nubes de otoño habían apagado las estrellas, el rey Gadeiron envió a la ciudad dormid
la musa de hiperboreaDemasiado lejos queda su pálido y mortal rostro, y demasiado remotas las nieves de su pecho letal como para que mis ojos puedan contemplarlos jamás. Pero hay veces en que me llega su susurro, como
la santidad de azédarac-¡Por la cabra de las mil tetas! ¡Por la cola de Dagón y los cuernos de Derceto! —dijo Azédarac mientras acariciaba el pequeño frasco panzudo lleno de un líquido escarlata colocado en la mesa fren
la sibila blancaThortha, el poeta, con canciones extrañas y australes en su corazón, y el tostado de un sol alto y brillante sobre su rostro, volvía a su ciudad natal de Cerngoth, en Mhu Thulan, por el mar de Hip
la sombra dobleMi nombre es Pharpetron, entre aquellos que me han conocido en Poseidonis; pero ni siquiera yo, el último y más aventajado de entre los discípulos del sabio Avyctes, conozco el nombre de aquello e
las abominaciones de yondoLa arena del Yondo no es como la de otros desiertos. Se encuentra justo en el extremo del mundo, y vientos extraños que soplan desde un abismo, cuya profundidad no ha podido determinar ningún astr
las estatuas de la nocheLimitadas por un horizonte lejano, que desde cierto punto se encuentra muy remoto y parece fundido con la brillantez azul de un cielo metálico, contrastan el negro esplendor de sus formas marmórea
las mujeres-flor—Athlé —dijo Maal Dweb—, sufro la terrible maldición de la omnipotencia. En todo Xiccarph y en los cinco planetas exteriores de los triples soles no hay nadie, no hay nada, que pueda disputar mi d
monstruos en la nocheLa transformación ocurrió antes de que pudiera deshacerse de algo más que su abrigo y su bufanda. Solo tenía que quitarse los zapatos, los calcetines, y los pantalones de las delgadas piernas. Per
morthyllaLas luces resplandecían con brillantez deslumbradora en Umbri, la ciudad del Delta, después de la puesta del sol, que se había convertido por entonces en una estrella en decadencia, roja como una
ubbo-sathlaYa que Ubbo-Sathla es el principio y el fin. Antes de la llegada de Zhothaqquah o Yok-Zothoth o Kthulhut procedentes de las estrellas, Ubbo-Sathla habitaba en las bocas humeantes de la Tierra reci
una cita en averoigneMientras seguía el herboso sendero que, a través del bosque de Averoigne conducía a Vyones, Gerard de l’Automne meditaba las rimas de una nueva balada en honor a Fleurette. A medida que se iba ace