ciro alegría
calixto garmendia—Déjame contarte —le pidió un hombre llamado Remigio Garmendia a otro llamado Anselmo, levantando la cara—. Todos estos días, anoche, esta mañana, aun esta
cuarzoEl indio Fabián caminaba imaginando la cara que su pequeño hijo pondría al ver el cuarzo. El bloque traslúcido, erizado de varillas refulgentes, estaba con
cuento quirománticoYo me dejaba ir a la deriva. (Paréntesis para los sabios: que haya luz artificial o natural no hace al caso. ¿Os habéis sobresaltado como cuando, mientras d
duelo de caballerosVoy a contar una historia verdadera. Se trata de un singular duelo de caballeros cuyo interés principal reside en que los protagonistas fueron dos personaje
el amuletoEllos estaban en una inmensa altura. Para llegar hasta allí habían tomado, sucesivamente, dos ascensores de rápido impulso, sintiendo en la subida que los o
el barco fantasmaPor los lentos ríos amazónicos navega un barco fantasma, en misteriosos tratos con la sombra, pues siempre se lo ha encontrado de noche. Está extrañamente i
el brillanteEl claro sol tropical, que al bajar del avión les pareció un estallido de luz, untaba ahora las estrechas calles de San Juan. Las gentes deambulaban con len
el mundo es ancho y ajeno1 Rosendo Maqui y la comunidad ¡Desgracia! Una culebra ágil y oscura cruzó el camino, dejando en el fino polvo removido por los viandantes la canaleta leve
el puma de sombraFue que nuestro padre Adán estaba en el Paraíso, llevando, como es sabido, la regalada vida. Toda fruta había: ya sea mangos, chirimoyas, naranjas, paltas o
el sapo y el urubú¿Saben, niños, por qué el sapo tiene manchas y protuberancias en el lomo? Pues porque se golpeó. Antes de tal accidente mostraba, sin duda, una espalda puli
el tigre negro y el venado blancoEl tigre negro, el más feroz y vigoroso de los animales de la selva, buscaba un lugar para construir su casa y lo encontró junto a un río. Al venado blanco,
guillermo el salvajeNo llegué a verlo claramente esa tarde. Cuando nos acercábamos a su bohío –mi padre jineteando una mula y yo un pequeño caballo–, dejó de atizar el fogón do
historia de una infidelidadHay muchas situaciones y maneras de ser infiel. Cristo lo sabía. No nos referiremos a su videncia de la última cena, donde anunció que sería negado tres vec
la madreLa selva rodeaba una barraca hecha de esbeltos tallos de palmera y levantada en un claro logrado a golpe de hacha, donde los tocones rojos parecían heridas.
la madre de las enfermedadesSe llama Unguymaman, o sea, Madre de las Enfermedades. Vive en las aguas profundas y sale a la superficie en las noches oscuras, tempestuosas o lluviosas, p
la piedra y la cruzLos árboles se fueron empequeñeciendo a medida que la cuesta ascendía. El caminejo comenzó a jadear trazando curvas violentas, entre cactos de brazos escuet
la serpiente de oroI EL RÍO, LOS HOMBRES Y LAS BALSAS Por donde el Marañón rompe las cordilleras en un voluntarioso afán de avance, la sierra peruana tiene una bravura de puma
la sirena del bosqueEl árbol llamado lupuna, uno de los más originalmente hermosos de la selva amazónica, “tiene madre”. Los indios selváticos dicen así del árbol al que creen
leyenda del ayaymamaHace tiempo, mucho tiempo, vivía en las márgenes de un afluente del Napo —río que avanza selva adentro para desembocar en el Amazonas— la tribu secoya del c
los ladronesOlía a ron, cerveza y conversaciones de domingo. Los parroquianos, de trajes blancos que destacábanse sobre un fondo de coloreadas etiquetas y un prieto mos
los perros hambrientosI PERROS TRAS EL GANADO Guau…, guau, guauuúu… El ladrido monótono y largo, agudo hasta ser taladrante, triste como un lamento, azotaba el vellón albo de las
mañana difuntaTal vez llegarían mejores tiempos. Porque todo tiene su hora justa y nadie debe quedarse sin su ración de bienandanza. Los momentos buenos llegan de pronto,
muerte del cabo cheo lópezPerdóneme, don Pedro… Claro que esta no es manera de presentarme… Pero, le diré… ¿Cómo podría explicarle?… Ha muerto Eusebio López… Ya sé que usted no lo co
navidad en los andesMarcabal Grande, hacienda de mi familia, queda en una de las postreras estribaciones de los Andes, lindando con el río Marañón. Compónenla cerros enhiestos
panki y el guerreroAllá lejos, en esa laguna de aguas negras que no tiene caño de entrada ni de salida y está rodeada de alto bosque, vivía en tiempos viejos una enorme panki.
siempre hay caminosI Una mujer magra, de vestiduras raídas, llegó junto con la sombra de los álamos a la casa de la loma. Los esbeltos álamos, alineados frente a la vasta ondu