bruce elliott
el diablo estaba enfermoTranscurrieron evos desde que un paciente violento atravesó por la fuerza el umbral del Asilo de Cuerdos, Había pasado tanto tiempo, que el ojo del observador ya no se detenía para leer las palabr
los lobos no lloranEl hombre desnudo tras las rejas dormía profundamente. En la jaula contigua, un oso se revolcó sobre su espalda y miró somnoliento al sol naciente. No muy lejos, un chacal paseaba ágilmente de un