bertolt brecht
contaba mi-en-lehDos hombres vivían en la misma casa y ocupaban habitaciones diferentes. El mayor dormía en una cama mullida, el menor, sobre un colchón de cuero. Muy de mañ
críticaHace unas semanas, una muchacha que estaba de pie, sola, bajo una arcada de la Münzstrasse, me gritó las ocho palabras siguientes: “¡Ahora se usan largos! ¡
el animal favorito del señor k.Cuando se le preguntó cuál era el animal que más le gustaba, el señor K. respondió que el elefante. Y dio las siguientes razones: el elefante reúne la astuc
el círculo de tiza de augsburgoEn tiempos de la guerra de los Treinta Años vivía en la ciudad libre imperial de Augsburgo del Lech un protestante suizo llamado Zingli, dueño de una gran c
el manto del herejeGiordano Bruno, el hombre de Nola al que las autoridades de la Inquisición romana condenaron, el año 1600, a morir en la hoguera por herejía, es universalme
el médico hunain y el califaEl médico Hunain fue llamado a comparecer ante el califa, que deseaba veneno para sus enemigos. Ofreció al médico riquezas, si obedecía, y la cárcel, si pon
el muchacho indefensoUn transeúnte preguntó a un muchacho que lloraba amargamente cuál era la causa de su congoja. —Había reunido dos monedas para ir al cine —dijo el interrogad
el señor keuner y la mareaCaminando por un valle, advirtió de pronto el señor Keuner que sus pies chapoteaban en el agua. Y al punto se dio cuenta de que su valle era en realidad un
el viaje en el compartimientoSubió a un tren repleto, en el que los viajeros iban como arenques enlatados, y abrió uno de los compartimientos. Alguien cerró con fuerza la puerta desde d
exámenes de arteAnte la proliferación indiscriminada de gente que escribía, un gobierno filopopulista había instituido unos exámenes muy rigurosos para el ejercicio de ese
la anciana indignaMi abuela tenía setenta y dos años cuando falleció mi abuelo. Este poseía un pequeño taller de litografía en un pueblo de Baden, y en él trabajó con dos o t
la condena de un hombre buenoEscucha: sabemos que eres nuestro enemigo. Por eso ahora queremos mandarte al paredón. Pero en vista de tus méritos y buenas prendas, será un buen paredón,
la gran comidaEn la isla Thurö vivían un hombre y una mujer en medio de una austeridad absoluta. Durante toda su vida el hombre solo llevó camisas hechas de costales
la herida de sócratesSócrates, el hijo de la partera, que con sus diálogos ayudaba a sus amigos a parir con facilidad y entre bromas pensamientos bien formados, dotándoles así d
leyendaHabía una vez un príncipe muy lejos, en un país de leyenda. Como no era más que un soñador, le gustaba tenderse en una pradera próxima al palacio y soñar, c
los chinos cortesesCon su habitual cortesía, los chinos rindieron a su gran sabio Lao-Tse el mayor homenaje que ha tributado pueblo alguno a sus maestros, inventando la siguie
los dos hijosEn enero de 1945, cuando la guerra de Hitler tocaba ya a su fin, una campesina de Turingia soñó que su hijo la llamaba desde el campo de batalla. Ebria de s
medida contra la violenciaEn los tiempos de la ilegalidad, un día llegó a casa del señor Egge un agente que le mostró un documento expedido en nombre de quienes dominaban la ciudad y
mésallianceEl rey Christian VII se casó con un ama de llaves. Cuando viajaban juntos por las provincias, hasta la baja nobleza mostraba cierto rechazo hacia la reina,
odiseo y las sirenasComo es sabido, cuando el astuto Odiseo avistó la isla de las sirenas, aquellas cantantes devoradoras de hombres, se hizo atar al mástil de su navío y a sus
si los tiburones fueran hombres iSi los tiburones fueran hombres, harían construir en el mar cajas enormes para los peces pequeños, con toda clase de alimentos en su interior, tanto plantas
si los tiburones fueran hombres iiSi los tiburones fueran hombres, habría escuelas en el interior de las enormes cajas construidas para los pececitos. En esas escuelas se enseñaría a los pec
si los tiburones fueran hombres iiiSi los tiburones fueran hombres, se harían la guerra entre sí para conquistar cajas y pececitos extranjeros. Además, cada tiburón obligaría a sus propios pe
si los tiburones fueran hombres ivSi los tiburones fueran hombres, tendrían su arte. Habría hermosos cuadros en los que se representarían los dientes de los tiburones en colores maravillosos
si los tiburones fueran hombres vSi los tiburones fueran hombres, habría una religión. Esa religión enseñaría que la verdadera vida comienza para los pececitos en el estómago de los tiburon
si los tiburones fueran hombres viSi los tiburones fueran hombres, los pececitos dejarían de ser todos iguales como lo son ahora. Algunos ocuparían ciertos cargos, lo que los colocaría por e
un breve diálogoEn un merendero de la Alexanderplatz oí el siguiente diálogo: En torno a una mesa de mármol falso había tres personas de pie, dos hombres y una mujer mayor,