PAIS RELATO

Libros de auguste villiers de l'isle-adam

Autores

auguste villiers de l'isle-adam

amigas de pensionado
Hijas de padres ricos, Félicienne y Georgette ingresaron, siendo muy niñas aún, en el célebre pensionado de la señorita Barbe Désagrémeint. Allí -aunque las últimas gotas del destete humedecieran
antonia
Antonia vertió agua helada en un vaso y puso en él su ramo de violetas de Parma: -¡Adiós a las botellas de vino de España! -dijo. E, inclinándose hacia un candelabro, encendió, sonriendo, un papel
catalina
Mi deliciosa y solitaria villa, situada a orillas del Marne, con su cercado y su fresco jardín, tan umbrosa en verano, tan cálida en invierno; mis libros de metafísica alemana; mi piano de ébano d
como para confundirse
En una mañana gris de noviembre, caminaba rápido por los muelles. Una fría lluvia humedecía el aire. Oscuros caminantes se entrecruzaban, protegidos con deformes paraguas. El ambarino Sena acarrea
cuento de final de verano
En provincias, a la caída del crepúsculo sobre las pequeñas ciudades -hacia las seis de la tarde, por ejemplo, al acercarse el otoño- se diría que los ciudadanos buscan lo mejor que pueden aislars
el asesino de cisnes
Los cisnes comprenden los signos. Victor Hugo, Les Misérables A fuerza de consultar tomos de Historia Natural, nuestro ilustre amigo, el doctor Tribulat Bonhomet había terminado por aprender que «
el canto del gallo
Al doctor Albert Robin Et continuo, cantavit gallus. -Evangelios El castillo fortificado del prefecto romano Poncio Pilatos estaba situado en la ladera del Mona; el del tetrarca Herodes se elevaba
el convidado de las últimas fiestas
La Estatua del Comendador puede venir a cenar con nosotros; ¡puede tendernos la mano! Se la estrecharemos. Quizás sea él quien tenga frío. Una noche de carnaval del año 186…, C…, uno de mis amigos
el derecho del pasado
El 21 de enero de 1871, reducido por elinvierno, por el hambre, por el retroceso de las expediciones insensatas, París, visto desde las posiciones inexpugnables desde las que, casi impunemente, el
el deseo de ser un hombre
Al señor Catulle Mendès Uno de esos hombres ante quienes la Naturaleza puede alzarse y decir: «¡He aquí un Hombre!» -Shakespeare, Julio César Daban las doce en el reloj de la Bolsa, bajo un
el duque de portland
En estos últimos años, a su vuelta de levante, Ricardo, duque de Portland, el joven lord célebre antaño en toda Inglaterra por sus fiestas nocturnas, sus victoriosos purasangre, su ciencia de boxe
el secreto de la antigua música
Era día de audición en la Academia Nacional de Música. En las altas instancias se había decidido el estudio de una obra de cierto compositor alemán (cuyo nombre, olvidado desde entonces, felizment
el secreto de la bella ardiane
La casita nueva del joven guarda forestal de Eaux-et-Forêts, Pier Albrun, dominaba desde una ladera el pueblo de Ypinx-les-Trembles, situado a dos leguas de Perpignan, no lejos de un valle d
el secreto de la iglesia
Al señorEdmond Deman “Cuidado con lo de abajo” -Dicho popular En esta noche de principios de otoño, el antiguo hotel con jardines, residencia de la morena Maryelle -al final del barrio de Saint Ho
el sorprendente matrimonio moutonnet
Lo que produce la auténtica felicidad amorosa en determinados seres, lo que constituye el secreto de su placer, lo que explica la unión fiel de determinadas parejas es, entre todas las cosas, un m
flores de las tinieblas
¡Oh, los bellos atardeceres! Ante los brillantes cafés de los bulevares, en las terrazas de las horchaterías de moda, ¿qué de mujeres con trajes multicolores, qué de elegantes “callejeras” dándose
intersigno
Una tarde de otoño en la que, junto a personas con opinión, tomábamos el té alrededor de un buen fuego, en casa de uno de nuestros amigos, el barón Xavier de la V… (pálido joven a quien las largas
la aventura de tse i la
La Esfinge: «Adivina o te devoro». Al Norte de Tonkín existe, internándose tres leguas, la provincia de Kouang-Si, de ríos auríferos, y cuya grandeza se extiende hasta las fronteras de los princip
la cartelera celeste
Al señor Henry Ghys Eritis sicut dii. –Antiguo Testamento Cosa extraña y capaz de despertar la sonrisa de un financiero: ¡se trata del Cielo! Pero entendámonos: del cielo considerado desde el punt
la desconocida
A la señora condesa de Lacios El cisne calla durante toda su vida para cantar bien una sola vez. -Antiguo proverbio Era el sagrado muchacho a quien un bello verso hace palidecer. -Andrien Juvigny
la impaciencia de la multitud
Al señor Victor Hugo Hombre, ve a decir a Lacedemonia que aquí hemos muerto por obedecer sus santas leyes. -Simonides La gran puerta de Esparta, con su batiente pegado a la muralla como un escudo
la incomprendida
A Jules Destrée No golpees nunca a una mujer, ni siquiera con una flor. –El Corán Cuando se abrían las últimas rosas de la pasada primavera, Geoffroy de Guerl, llevando con él, de París, a su prim
la máquina de gloria
¡Qué animación mezclada con cierta contrariedad en los semblantes! ¿De qué se trata? —Se trata… ¡ah!, de una novedad sin precedentes en los recientes anales de la Humanidad. ¡Se trata de la prodig
la más bella cena del mundo
¡Un golpe del Comendador! ¡Una puñalada trapera! -Antiguo refrán Xanthus, el maestro de Esopo, declaró, por sugerencia del fabulista, que, si él había apostado que se bebería el mar, no había apos
la reina isabel
Hacia 1404 (me remonto tan atrás para no ofender a mis contemporáneos), Isabel, esposa del rey Carlos VI, regente de Francia, vivía, en París, en el antiguo palacio Montagu, una especie de residen
la tortura por la esperanza
Al atardecer, el venerable Pedro Argüés, sexto prior de los dominicos de Segovia, tercer Gran Inquisidor de España, seguido de un fraile redentor (encargado del tormento) y precedido por dos
los amantes de toledo
Al señor Émile Pierre ¿Habría sido justo, pues, que Dios condenara al Hombre a la Felicidad? Un alba oriental enrojecía las graníticas esculturas del frontón de la Oficial de Toledo, y entre ellas
los bandidos
Al señor Henri Roujon ¿Qué es el Tercer Estado? Nada. ¿Qué debe ser? Todo. -Sully, después Sieyes Pibrac, Nayrac, dos subprefecturas gemelas unidas por un camino vecinal construido bajo el régimen
no confundirse
En una mañana gris de noviembre, caminaba yo apresuradamente por los muelles. Una fría llovizna humedecía la atmósfera. Negros transeúntes se entrecruzaban, protegidos con deformes paraguas. El am
recuerdos ocultos
Yo desciendo —me dijo—, yo, el último Gaël, de una familia de Celtas, duros como nuestras rocas. Pertenezco a esa raza de marinos, ilustre flor del Amor, origen de singulares guerreros, cuyas bril
sombrío relato, narrador aún más sombrío
Al señor Coquelin, el joven Ut declaratio fiat Aquella noche yo estaba invitado, oficialmente, a tomar parte en una cena de autores dramáticos, reunidos para festejar el éxito de un colega. Era en
sor natalia
Antiguamente, en Andalucía, en el ángulo de un camino montañoso, se levantaba un monasterio de la Orden Tercera franciscana; aquel claustro, aunque a la vista de otros conventos que velaban unos p
sylvabel
En el castillo de Fonteval, a eso de medianoche, tocaba a su fin una fiesta de esponsales. En el parque, entre altas alamedas de follaje iluminado todavía con guirnaldas de linternas venecianas, l
vera
A la señora condesa d’Osmoy: “La forma del cuerpo le es más esencial que su propia sustancia.” La fisiología moderna El amor es más fuerte que la muerte, ha dicho Salomón: su misterioso poder no t
vox populi
¡Gran revista la de aquel día en los Campos Elíseos! ¡Doce años sufridos desde esta visión! Un sol de estío arrojaba sus largas flechas de oro sobre los tejados y cúpulas de la vieja capital. Mira