PAIS RELATO

Libros de arthur conan doyle

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arthur conan doyle

el anillo de thoth
Mr. John Vansittart Smith, F. R. S., domiciliado en el 147-A de Gower Street, era un hombre cuya fuerza de voluntad y claridad de juicio podrían haberle situado en el puesto más alto de los observ
el caso de lady sannox
Las relaciones entre Douglas Stone y la conocidísima lady Sannox eran cosa sabida tanto en los círculos elegantes a los que ella pertenecía en calidad de miembro brillante, como en los organismos
el gato de brasil
Es una desgracia para un joven tener aficiones caras, grandes esperanzas de riqueza, parientes aristocráticos, pero sin dinero contante y sonante, y ninguna profesión con que poder ganarlo. El hec
el gato del brasil
Es una desgracia para un joven tener aficiones caras, grandes expectativas de riqueza, parientes aristocráticos, pero sin dinero contante y sonante, y ninguna profesión con que poder ganarlo. El h
el gran experimento de keinplatz
De todas las ciencias, una interesaba especialmente al erudito profesor Von Baumgarten. Era la que se conecta con la psicología y las relaciones entre mente y materia. El profesor era un famoso an
el hombre del labio retorcido
Isa Whitney, hermano del difunto Elías Whitney, D. D., director del Colegio de Teología de San Jorge, era adicto perdido al opio. Según tengo entendido, adquirió el hábito a causa de una típica ex
el horror de las alturas
Todos aquellos que han llegado a saber algo de este asunto se han negado a considerar que la extraordinaria relación conocida con el nombre de Fragmento de Joyce-Armstrong, sea una mixtificación f
el intérprete griego
Durante mi larga y estrecha amistad con Sherlock Holmes, no le oí hablar nunca de su familia y casi nunca de su vida anterior. Esta reticencia por su parte había aumentado mi impresión de que care
el lote 249
Es posible que no pueda pronunciarse jamás un juicio absoluto y definitivo acerca de las relaciones de Edward Bellingham con William Monkhouse Lee, ni sobre la causa que motivó el gran terror de A
el médico moreno
Bishop’s Crossing es una aldeíta situada a unas diez millas al sudoeste de Liverpool. En los primeros años de la década del 70 ejercía allí su profesión un médico que se llamaba Aloysius Lana. Nad
el misterio de copper beeches
-El hombre que ama el arte por el arte -comentó Sherlock Holmes, dejando a un lado la hoja de anuncios del Daily Telegraph– suele encontrar los placeres más intensos en sus manifestaciones más hum
el misterio del valle de boscombe
Estábamos tomando el desayuno una mañana mi mujer y yo, cuando la doncella me entregó un telegrama. Era de Sherlock Holmes y decía lo siguiente: “¿Tiene un par de días libres? Acabo de recibir un
el problema del puente thor
En algún lugar de las bóvedas del banco Cox & Co., sito en Charing Cross, hay una caja oblonga de latón, abollada y desgastada por los viajes, que lleva mi nombre, doctor John H. Watson, médico li
el problema final
Con el corazón apesadumbrado, cojo mi pluma para escribir estas líneas en las que dejo constancia por última vez de los singulares dones que distinguían a mi amigo, el señor Sherlock Holmes. De mo
el tren especial desaparecido
La confesión hecha por Herbert de Lernac, que se halla en la actualidad penado con sentencia de muerte en Marsella, ha venido a arrojar luz sobre uno de los crímenes más inexplicables del siglo, s
escándalo en bohemia
I Para Sherlock Holmes ella es siempre la mujer. Rara vez he oído que la mencione por otro nombre. A sus ojos, ella eclipsa al resto del sexo débil. No es que haya sentido por Irene Adler una emoc
espanto en las alturas
Ha quedado descartada por cuantos han entrado a fondo en el estudio del caso la idea de que el relato extraordinario conocido con el nombre de Notas-fragmentarias de Joyce-Armstrong, sea una compl
estrella de plata
Estoy viendo, Watson, que no tendré más remedio que ir -me dijo Holmes, cierta mañana, cuando estábamos desayunándonos juntos. -¡Ir! ¿Adónde? -A Dartmoor… a King’s Pyland. No me sorprendió. A deci
jugando con fuego
No puedo asegurar con certeza qué fue lo que ocurrió el día 14 del pasado mes de abril en el número 17 de Badderley Gardens. Puesto negro sobre blanco, mi conjetura podría parecer demasiado burda,
la aventura de abbey grange
Una cruda y fría mañana del invierno cíe 1837 me desperté al sentir que alguien me tiraba del hombro. Era Holmes. la vela que llevaba en la mano iluminaba el rostro ansioso que se inclinaba sobre
la aventura de charles augustus milverton
Los incidentes de los que hablaré tuvieron lugar hace años, y, a pesar de todo, aludo a ellos indeciso. Durante mucho tiempo, incluso con la mayor reserva y discreción, hubiese sido imposible hace
la aventura de la banda de lunares
Al repasar mis notas sobre los setenta y tantos casos en los que, durante los ocho últimos años, he estudiado los métodos de mi amigo Sherlock Holmes, he encontrado muchos trágicos, algunos cómico
la aventura de la caja de cartón
Al elegir unos cuantos casos típicos que ilustren las notables facultades mentales de mi amigo Sherlock Holmes, he procurado, en la medida de lo posible, que ofrecieran el mínimo de sensacionalism
la aventura de la cara amarilla
Es perfectamente natural que yo, al publicar estos breves bocetos, basados en los numerosos casos en que las extraordinarias cualidades de mi compañero me convirtieron a mí en un oyente y, en ocas
la aventura de la casa deshabitada
En la primavera del año 1894, todo Londres estaba interesado —y la gente de buen tono, consternada— por el asesinato del ilustre Ronald Adair, ocurrido en las más extraordinarias e inexplicables c
la aventura de la casa vacía
En la primavera de 1894, el asesinato del honorable Ronald Adair, ocurrido en las más extrañas e inexplicables circunstancias, tenía interesado a todo Londres y consternado al mundo elegante. El p
la aventura de la ciclista solitaria
Del año 1894 al 1901, ambos incluidos, el señor Sherlock Holmes fue un hombre muy ocupado. Se puede decir sin temor a equivocarse que, durante esos ocho años, no hubo caso público con alguna dific
la aventura de la corbeta gloria scott
—Merecería la pena, Watson —me dijo mi amigo Sherlock Holmes una noche de invierno, sentados ambos junto a la chimenea— que echara usted un vistazo a estos papeles. Se trata de los documentos del
la aventura de la corona de berilos
-Holmes -dije una mañana, mientras contemplaba la calle desde nuestro mirador-, por ahí viene un loco. ¡Qué vergüenza que su familia le deje salir solo! Mi amigo se levantó perezosamente de s
la aventura de la inquilina del velo
Si se piensa en que Holmes permaneció ejerciendo activamente su profesión por espacio de veinte años, y que durante diecisiete de ellos se me permitió cooperar con él y llevar el registro de sus h
la aventura de la melena de león
Resulta de lo más peculiar que un problema que fue, desde luego, tan complejo e insólito como cualquiera a los que me había enfrentado a lo largo de mi carrera profesional viniera a mí después de
la aventura de la piedra de mazarino
Al doctor Watson le resultaba grato encontrarse otra vez en la revuelta sala de estar de la primera planta de Baker Street que había sido el punto de partida de tantas aventuras extraordinarias. M
la aventura de la segunda mancha
Mi intención era que «La aventura de Abbey Grange» hubiera sido la última de las aventura de mi amigo Sherlock Holmes que yo diera a conocer al público. Esta decisión no se debía a la escasez de m
la aventura de las cinco semillas de naranja
Cuando reviso mis notas y memorias de los casos de Sherlock Holmes en el intervalo del 82 al 90, me encuentro con que son tantos los que presentan características extrañas e interesantes, que no r
la aventura de los planos de bruce-partington
Una densa niebla amarillenta cayó sobre Londres durante la tercera semana de noviembre del año 1875. Creo que desde el lunes hasta el jueves no llegamos a distinguir desde nuestras ventanas de Bak
la aventura de los seis napoleones
No era algo excepcional que el señor Lestrade, de Scotland Yard, se pasase a vernos por la tarde, y sus visitas eran bien recibidas por Sherlock Holmes, ya que le permitían mantenerse al corriente
la aventura de los tres estudiantes
En el año noventa y cinco se produjo una suma de acontecimientos, en la que no es necesario entrar, que motivó que el señor Sherlock Holmes y yo pasáramos unas semanas en una de nuestras grandes c
la aventura de los tres garrideb
Podría haber sido una comedia o quizá una tragedia. Un hombre pagó con su cordura. Yo pagué con el derramamiento de mi propia sangre. Y otro hombre más pagó con una condena ante la ley. Sin embarg
la aventura de los tres garrider
Podría haber sido una comedia o quizá una tragedia. Un hombre pagó con su cordura. Yo pagué con el derramamiento de mi propia sangre. Y otro hombre más pagó con una condena ante la ley. Sin embarg
la aventura de los tres tejados
No creo que ninguna de mis aventuras con el señor Sherlock Holmes se haya iniciado de manera tan abrupta, ni tan teatral, como la que relaciono siempre con Los tres tejados. Hacía algunos días que
la aventura de peter el negro
Nunca he visto a mi amigo en mejor forma, tanto mental como física, como en el año 95. Su creciente fama atraía a una inmensa clientela y sería indiscreto por mi parte hacer la más ligera alusión
la aventura de shoscombe old place
Sherlock Holmes se había pasado un largo rato inclinado sobre un microscopio de baja potencia. Entonces, se irguió y me miró buscándome con una expresión triunfal. —Es pegamento, Watson —dijo—. Pe
la aventura de silver blaze
—Me temo que voy a tener que ir, Watson —dijo Holmes una mañana mientras desayunábamos. —¿Ir? ¿Adónde? —A King’s Pyland, Dartmoor. No me llevé una sorpresa. De hecho, me extrañaba que no se hubier
la aventura de un caso de identidad
-Mi querido compañero -dijo Sherlock Holmes estando él y yo sentados a uno y otro lado de la chimenea, en sus habitaciones de Baker Street-, la vida es infinitamente más extraña que todo cuanto la
la aventura del aristócrata solterón
Hace ya mucho tiempo que el matrimonio de lord St. Simon y la curiosa manera en que terminó dejaron de ser temas de interés en los selectos círculos en los que se mueve el infortunado novio. Nuevo
la aventura del carbunclo azul
Dos días después de la Navidad, pasé a visitar a mi amigo Sherlock Holmes con la intención de transmitirle las felicitaciones propias de la época. Lo encontré tumbado en el sofá, con una bata mora
la aventura del círculo rojo
1 -Bueno, señora Warren, no veo que tenga ningún motivo especial para estar intranquila, ni comprendo por qué yo, puesto que mí tiempo tiene cierto valor, debería intervenir en el asunto. La verda
la aventura del cliente distinguido
—Ya no puede hacer ningún daño. Ese fue el comentario del señor Sherlock Holmes cuando, por décima vez en otros tantos años, le pedí su consentimiento para divulgar la siguiente historia. Así obtu
la aventura del colegio priory
Hemos tenido algunas entradas y salidas dramáticas en nuestro pequeño escenario de Baker Street, pero no logro acordarme de ninguna más repentina y alarmante que la primera aparición de Thorneycro
la aventura del constructor de norwood
-Desde el punto de vista del experto criminalista -dijo Sherlock Holmes-, Londres se ha convertido en una ciudad particularmente aburrida desde la muerte del llorado profesor Moriarty. -No creo qu
la aventura del detective agonizante
La señora Hudson, la patrona de Sherlock Holmes, tenía una larga experiencia de sufrimiento. No sólo encontraba invadido su primer piso a todas horas por bandadas de personajes extraños y a menudo
la aventura del detective moribundo
La señora Hudson, la casera de Sherlock Holmes, era una mujer infinitamente tolerante. No solo le invadían a todas horas la primera planta hordas de personajes raros y, con frecuencia, indeseables
la aventura del fabricante de colores retirado
Sherlock Holmes andaba de un humor melancólico y filosófico esa mañana. Su temperamento práctico y despierto se veía sometido a esa clase de reacciones. —¿Lo ha visto? —me preguntó. —¿Se refiere a
la aventura del hombre contrahecho
Una noche de verano, pocos meses después de mi matrimonio, estaba yo sentado junto a mi chimenea, fumando una pipa y dando cabezadas sobre una novela, porque mi jornada laboral había sido agotador
la aventura del hombre que caminaba a cuatro patas
El señor Sherlock Holmes siempre fue de la opinión de que debía publicar los peculiares hechos relacionados con el profesor Presbury, aunque solo fuera para acallar de una vez por todas los desagr
la aventura del intérprete griego
Durante mi larga y estrecha amistad con Sherlock Holmes, no le oí hablar nunca de su familia y casi nunca de su vida anterior. Esta reticencia por su parte había aumentado mi impresión de que care
la aventura del oficinista del corredor de bolsa
Poco después de mi matrimonio compré a otro médico su consultorio en el barrio de Paddington. El viejo señor Farquhar, de quien lo adquirí, había mantenido una excelente clientela de medicina gene
la aventura del pabellón de wisteria
CAPÍTULO 1 EL EXTRAÑO SUCESO OCURRIDO A MISTER JOHN SCOUT ECCLES El hecho ocurrió, según consta en mi libro de notas, en un día crudo y ventoso, a fines de marzo del año 1892. Estando sentados a l
la aventura del paciente interno
Al dar una ojeada a la serie un tanto incoherente de memorias con las que he tratado de ilustrar algunas de las peculiaridades mentales de mi amigo el señor Sherlock Holmes, me ha chocado la dific
la aventura del pie del diablo
Al relatar de vez en cuando algunas de las experiencias curiosas y los recuerdos interesantes que asocio con mi amistad íntima y prolongada con Mr. Sherlock Holmes, me he topado constantemente con
la aventura del puente de thor
En algún sitio de los sótanos del banco Cox and Co., en Charing Cross, hay un estuche metálico de documentos, maltratado y desgastado por los viajes, con mi nombre pintado en la tapa: John H. Wats
la aventura del pulgar del ingeniero
Entre todos los problemas presentados a mi amigo el señor Sherlock Holmes para que les diera solución, durante los años de nuestra relación, hubo sólo dos en los que yo fui el medio de introducció
la aventura del ritual de los musgrave
Una anomalía que me sorprendía a menudo en el carácter de mi amigo Sherlock Holmes era que, a pesar de que sus métodos de razonar eran extraordinariamente ordenados y metódicos, y aunque también e
la aventura del soldado pálido
Las ideas de mi amigo Watson, aunque escasas, son muy pertinaces. Durante mucho tiempo, me ha estado importunando con que escribiese alguna de mis vivencias. Es posible que yo haya provocado en gr
la aventura del soltero noble
El matrimonio de Lord St. Simon, y su curiosa terminación, han dejado de ser un tema de interés en aquellos círculos exaltados en los que se mueve el desafortunado novio. Nuevos escándalos lo han
la aventura del tratado naval
El primer mes de julio después de mi matrimonio se hizo memorable por tres casos interesantes en los que yo tuve la suerte de estar asociado con Sherlock Holmes y de estudiar sus métodos. Los encu
la aventura del vampiro de sussex
Holmes terminó de leer detenidamente una nota que le había llegado con las últimas cartas. Luego, con una risita sarcástica, que en él era lo más parecido a una risa, me la pasó. —Creo que se encu
la banda de lunares
Al repasar mis notas sobre los setenta y tantos casos en los que, durante los ocho últimos años, he estudiado los métodos de mi amigo Sherlock Holmes, he encontrado muchos trágicos, algunos cómico
la cabeza del perro
Estoy arrellanado en el sillón junto a la chimenea en que crepita el fuego. Tengo la copa de coñac en la mano derecha. Con la mano izquierda, caída descuidadamente, acaricio la cabeza de mi perro…
la cara amarilla
Es natural que, al publicar esos pequeños esbozos de los múltiples casos donde el singular talento de mi amigo nos convirtió en espectadores y, algunas veces, en actores de extraños dramas, haga y
la catacumba nueva
Escuche, Burger: yo quisiera que usted tuviera — confianza en mí —dijo Kennedy. Los dos célebres estudiosos que se especializaban en las ruinas romanas estaban sentados a solas en la confortable h
la desaparición de lady frances carfax
—Pero ¿por qué turco? —preguntó el señor Sherlock Holmes, mirando de arriba abajo mi calzado. Yo estaba recostado en un sillón con respaldo de mimbre en ese momento, y mis pies habían llamado su a
la liga de los pelirrojos
Había ido yo a visitar a mi amigo el señor Sherlock Holmes cierto día de otoño del año pasado, y me lo encontré muy enzarzado en conversación con un caballero anciano muy voluminoso, de cara rubic
la nueva catacumba
—Escuche, Burger —dijo Kennedy—: de veras desearía que tuviera confianza en mí. Los dos célebres estudiosos de las ruinas romanas se hallaban sentados juntos en la confortable habitación de Kenned
lote número 249
Es posible que no pueda pronunciarse jamás un juicio absoluto y definitivo acerca de las relaciones de Edward Bellingham con William Monkhouse Lee, ni sobre la causa que motivó el gran terror de A
su último saludo
Un epílogo de Sherlock Holmes Eran las nueve de la noche del 2 de agosto: el agosto más terrible de la historia del mundo. Se hubiese podido pensar que la maldición divina se cernía ya sobre un mu
último saludo en el escenario
Prefacio Los amigos de Sherlock Holmes se alegrarán de saber que vive todavía y que, fuera de algunos ataques de reumatismo que de cuando en cuando lo traen derrengando, goza de buena salud. Lleva
un caso de identidad
—Querido amigo —me dijo Sherlock Holmes, sentados ambos a uno y otro lado de la chimenea de su apartamento de Baker Street—, la vida es infinitamente más extraña que cuanto pueda inventar la mente