angélica gorodischer
el ayer de las ratasCuando yo era chico vivíamos en la calle San Juan, en una casa con balcones de mármol y tres patios. Allí, en el comedor de diario, presencié un día a la si
la naturaleza es una madre cruel—Cruel —dijo Lisandro—, la naturaleza es una madre cruel. —Es verdad, sí, cierto —dijo Silvia. Silvia era un bonito nombre, una buena elección, una palabra
retrato de la emperatriz—Sí —dijo el narrador—, yo la conocí a la Gran Emperatriz, y porque la conocí les digo que los que la alaban y la lloran, los que escriben la crónica de su