andrés caicedo
el idealDe todos modos, nadie sonreía. Se paraban innumerables veces y movían lentamente las piernas en un punto fijo. Era una marcha triste, vacía. La lluvia les recordaba que tenían que continuar, que h
en las garras del crimenEn la fecha que supongo no muy tradicionalmente fatídica de un 23 de diciembre, me recibí de licenciado en Literatura. Mis costumbres solitarias, de poquísimo trato con los intelectuales, me había
maternidadA las vacaciones de quinto de bachillerato salimos con un saldo de muertos. «Es una verdadera tragedia terminar un año marcado por el triunfo —la construcción de un nuevo pabellón deportivo, por e