anatole france
adrienne buquetCuando estábamos terminando de cenar en el restaurante Laboullée me dijo: -Lo admito, todos esos hechos relacionados con un estado aún mal definido del orga
bonaparte en san miniatoTras haber ocupado Livorno y haber cerrado su puerto a los navíos ingleses, el general Bonaparte se dirigió a Florencia para visitar a Fernando III, gran du
el albaCours-la-Reine estaba desierto. El gran silencio de verano reinaba sobre las verdes márgenes del Sena, sobre las viejas hayas taladas cuyas sombras empezaba
el cristo del océanoAquel año, muchos de los habitantes de Saint-Valery que habían salido a pescar, murieron ahogados en el mar. Se hallaron sus cuerpos arrojados por las olas
el huevo rojoEl doctor N. depositó su taza de café sobre la chimenea, arrojó su cigarro al fuego y me dijo: -Querido amigo, hace tiempo contó usted el extraño suicidio d
el señor thomasConocí a un juez austero. Se llamaba Thomas de Maulan y pertenecía a la pequeña nobleza provinciana. Se había dedicado a la magistratura durante el septenio
la dama de veronaEste relato fue hallado por el R.P. Adone Doni en los archivos del convento de Santa Croce, de Verona: «La señora Eletta de Verona era tan maravillosamente
la hija de lilitHabía salido de París la víspera por la noche y había pasado en un rincón de un vagón una larga y muda noche de nieve. Esperé seis horas mortales en X y has
la misa de las sombrasHe aquí lo que el sacristán de la iglesia de Santa Eulalia, en Neuville-d’Aumont, me contó bajo el emparrado del Cheval-Blanc, una hermosa velada veraniega,
la reseda del párrocoDedicado a Jules Lemaître En un pueblo del Bocage conocí hace años a un piadoso párroco que se negaba cualquier tipo de sensualidad, practicaba con go
los panes de centenoEn aquel tiempo, Nicolas Nerli era banquero en la noble ciudad de Florencia. A la hora de tercia se encontraba ya sentado ante su pupitre, y a la hora de no
robo domésticoHace unos diez años, quizá más, quizá menos, visité una cárcel de mujeres. Era un antiguo palacio construido en tiempos de Enrique IV cuyos altos tejados de
un cuento de año nuevoHorteur, el fundador de la Etoile, el director político y literario de la Revue National y del Nouveau Siécle Ilustré, habiéndome recibido en su gabinete, r