amos oz
en esta mala tierra1 Jefté nació en los límites del desierto. En los límites del desierto también fue cavada su tumba. Durante muchos años, Jefté estuvo vagando por el desiert
esperando1 Tel Ilán, un pueblo veterano con cien años cumplidos, estaba rodeado de plantaciones y campos de frutales. En las laderas de las colinas del este se exten
fuego extraño1 Al principio, los dos ancianos caminaron sin intercambiar ni una palabra. Al salir de la cálida y luminosa sala, se ayudaron uno a otro a ponerse los abri
herederos1 El desconocido no era un desconocido. Algo en él produjo rechazo y también fascinación en Arie Tzelnik desde el primer momento que lo vio, si es que ese e
nómadas y víbora1 El hambre los trae. Por miedo al hambre huyen hacia el norte, ellos y sus rebaños polvorientos. De octubre a marzo, en el desierto del Néguev no ha habido
tierra de chacales1 Finalmente cesó la ola de calor. Una ráfaga de brisa marina atravesó la sofocante densidad del aire y abrió grietas de frescor. Primero llegaron suaves ra