alfred de musset
croisillesI En los comienzos del reinado de Luis XV, un joven llamado Croisilles, hijo de un orfebre, volvía de París al Havre, su pueblo natal. Encargado por su padre de realizar cierto asunto en la corte,
el lunarI En 1756, cuando Luis XV, cansado de las disputas entre la magistratura y el Consejo Superior sobre el impuesto de los dos sueldos, tomó el partido de mantenerse en un plano de justicia, los miem
el vaquero que no mentía jamásHabía una vez un hombre que poseía un gran hato de vacas. Cuidaba de este un pastor que tenía la reputación de decir siempre la verdad. Un día que el pastor bajó de la montaña, el patrón le pregun
ermelindaI Sin duda recordaréis, señora, el casamiento de mademoiselle Duval. Aunque tan solo un día se hablase de ello, como en París se habla de todo, para muchas gentes fue aquel un gran acontecimiento.
historia de un mirlo blanco¡Qué glorioso, y qué penoso es ser en este mundo un mirlo excepcional! No soy un pájaro fabuloso, el señor Buffon me ha descrito. Pero, desgraciadamente, soy raro y muy difícil de encontrar. ¡Ojal
la dorada y los espososHabía una vez un hombre y su mujer que tenían una dorada para cenar. Durante la tarde, aprovechando la ausencia de su marido que trabajaba en la montaña, la mujer asó el pescado y lo devoró. Al an
la mujer que comía pocoHabía una vez un matrimonio en el que el marido era pastor de un rebaño de cabras. El pobre hombre se dirigía todos los lunes a la montaña y no regresaba a casa hasta el sábado. Estaba delgado, de
las cerezasUn día, mientras Jesús y san Pedro caminaban por el mundo, se sintieron muy cansados. Hacía un calor canicular, pero a lo largo del trayecto no encontraron ni a un alma caritativa que les ofrecier
las dos amantesI ¿Creéis, señora, que sea posible estar enamorado a la vez de dos personas? Si alguien me hubiera hecho esta pregunta, yo habría respondido que no. Y, sin embargo, así le ha sucedido a un amigo m
las tres naranjas de amorHabía una vez un príncipe que no se reía nunca. Pero un día, una mujer se dijo: -Yo haré reír a ese príncipe; reír o llorar. Y la mujer se vistió con harapos sujetos con una cuerda, se soltó el pe
los hermanos van buckEn una ciudad alemana, no lejos de las orillas del Rin, vivían los dos hermanos Van-Buck, que pasaban por ser, y con razón, dos diestros grabadores. Tenían por costumbre ir casi todas las noches,
margotI Hacia el año 1804, la señora Doradour, noble anciana, popular y querida en el barrio, habitaba una casona gótica de la calle Perche au Marais. Era una antigua dama, si no de la corte, al menos d
mimí pinsónI Entre los estudiantes que cursaban el año pasado en la Escuela de Medicina había uno llamado Eugenio Aubert. Era de buena familia, y apenas contaría diecinueve años. Sus padres, que residían all
pedro y camilaI El caballero M. Des Arcis, oficial de caballería, se había retirado del ejército el año 1760. Aunque todavía joven, y aunque su fortuna le permitía presentarse ventajosamente en la corte, había
pierre y camilleEl caballero de Arcis, oficial de caballería, había abandonado el ejército en 1760. Aunque fuera todavía joven, y su fortuna le permitiera presentarse ventajosamente en la corte, se había cansado