aleksandr afanásiev
basilisa la hermosaEn un reino vivía una vez un comerciante con su mujer y su única hija, llamada Basilisa la Hermosa. Al cumplir la niña los ocho años se puso enferma su madre, y presintiendo su próxima muerte llam
dios y el párrocoUn párroco cuidaba con devoción de su iglesia, y un día le regaló a su santuario un candelabro maravilloso, con una vela muy grande. Entonces, apareció delante de él Dios y, como premio, prometió
el adivinoEra un campesino pobre y muy astuto apodado Escarabajo, que quería adquirir fama de adivino. Un día robó una sábana a una mujer, la escondió en un montón de paja y se empezó a alabar diciendo que
el campesino, el oso y la zorraUn día un campesino estaba labrando su campo, cuando se acercó a él un Oso y le gritó: -¡Campesino, te voy a matar! -¡No me mates! -suplicó éste-. Yo sembraré los nabos y luego los repartiremos en
el corredor velozEn un reino muy lejano, lindando con una ciudad había un pantano muy extenso; para entrar y salir de la ciudad había que seguir una carretera tan larga que, yendo de prisa, se empleaba tres años e
el ermitaño y los diablosUn ermitaño, que había estado rezando durante treinta y tres años seguidos, vio que a la casa del zar acudían los diablos. Un día, el diablo cojo, Potanka, se quedó rezagado. El ermitaño salió y l
el gallito de cresta de oroUn viejo matrimonio era tan pobre que con gran frecuencia no tenía ni un mendrugo de pan que llevarse a la boca. Un día se fueron al bosque a recoger bellotas y traerlas a casa para tener con qué
el gato y la zorraÉrase un campesino que tenía un gato tan travieso, que su dueño, perdiendo al fin la paciencia, lo cogió un día, lo metió en un saco y lo llevó al bosque, dejándolo allí abandonado. El Gato, viénd
el gato, el gallo y la zorraEn otros tiempos hubo un anciano que tenía un gato y un gallo muy amigos uno de otro. Un día el viejo se fue al bosque a trabajar; el gato le llevó el almuerzo y el gallo se quedó para guardar la
el gigante verliokaEn tiempos remotos vivía en una cabaña un anciano con su mujer y sus dos nietas huérfanas. Eran tan preciosas y dóciles que sus abuelos estaban constantemente alabándolas. Un día el anciano sembró
el hermano de cristoUn campesino tenía un hijo muy bueno y muy religioso. Un día, el hijo le pidió permiso para peregrinar. Anduvo y anduvo, y llegó hasta una casita donde un anciano oraba arrodillado. Se pusieron ju
el hombre bueno y el hombre maloUna vez hablaban entre sí dos campesinos pobres; uno de ellos vivía a fuerza de mentiras, y cuando se le presentaba la ocasión de robar algo no la desperdiciaba nunca; en cambio, el otro, temeroso
el infortunioEn una aldea vivían dos campesinos hermanos; uno pobre y el otro rico. El rico se trasladó a una gran ciudad, se hizo construir una gran casa, se estableció en ella y se inscribió en el gremio de
el niño prodigiosoÉrase un acreditado comerciante que vivía con su mujer y poseía grandes riquezas. Sin embargo, el matrimonio no era feliz porque no tenía hijos, cosa que deseaban ambos ardientemente, y para ello
el pez de oroEn una isla muy lejana, llamada isla Buián, había una cabaña pequeña y vieja que servía de albergue a un anciano y su mujer. Vivían en la mayor pobreza; todos sus bienes se reducían a la cabaña y
el príncipe daniloÉrase una princesa que tenía un hijo y una hija; los dos eran sanos y guapísimos. Un día vino a visitarla una vieja bruja, que se puso a alabar a los niños, y al despedirse, dijo: -Querida amiga m
el rey del fríoÉrase que se era un viejo que vivía con su mujer, también anciana, y con sus tres hijas, la mayor de las cuales era hijastra de aquélla. Como sucede casi siempre, la madrastra no dejaba nunca en p
el sol, la luna y el cuervoÉrase un matrimonio ya anciano que tenía dos hijas y un hijo. Un día fue el marido al granero a buscar grano; cogió un saco, lo llenó de trigo y se lo llevó a su casa; pero no se fijó en que el sa
el soldado y la muerteUn soldado, después de haber cumplido su servicio durante veinticinco años, pidió ser licenciado y se fue a correr mundo. Anduvo algún tiempo, y se encontró a un pobre que le pidió limosna. El sol
el vampiro bailarínEn un cierto Estado de un cierto Reino, vivía un viejo con su vieja; tenían ellos una hija: Marussia. En aquel país era costumbre festejar a san Andrés apóstol: las mozas se reúnen en una isba, cu
el zarevich cabritoEran un zar y una zarina que tenían un hijo y una hija. El hijo se llamaba Ivanuchka y la hija Alenuchka. Cuando el zar y la zarina murieron, los hijos, como no tenían ningún pariente, se quedaron
el zarevich iván y el lobo grisUna vez, en tiempos remotos, vivía en su retiro el zar Vislav con sus tres hijos los zareviches Demetrio, Basilio e Iván. Poseía un espléndido jardín en el que había un manzano que daba frutos de
fomá berénnikovÉrase una anciana que vivía con su hijo Fomá Berénnikov. Un día el hijo se fue a labrar al campo; su caballo era un rocín flaco y débil, y el pobre Fomá, desesperando de hacerle trabajar, se sentó
gorrioncitoUn matrimonio viejo que no tenía hijos rezaba a Dios todos los días para merecer la misericordia divina; pero Dios, sordo, al parecer, a las súplicas, no le concedía la gracia de tener un niño. Un
la araña mizguirEn tiempos remotos hubo un verano tan caluroso que la gente no sabía dónde esconderse para librarse de los ardientes rayos del Sol, que quemaban sin piedad. Coincidiendo con esta época de calor ap
la bruja baba yagaVivía en otros tiempos un comerciante con su mujer; un día ésta se murió, dejándole una hija. Al poco tiempo el viudo se casó con otra mujer, que, envidiosa de su hijastra, la maltrataba y buscaba
la bruja y la hermana del solEn un país lejano hubo un zar y una zarina que tenían un hijo, llamado Iván, mudo desde su nacimiento. Un día, cuando ya había cumplido doce años, fue a ver a un palafrenero de su padre, al que te
la ciencia mágicaEn una aldea vivían un campesino con su mujer y su único hijo. Eran muy pobres, y, sin embargo, el marido deseaba que su hijo estudiase una carrera que le ofreciese un porvenir brillante y pudiera
la invernada de los animalesUn toro que pasaba por un bosque se encontró con un cordero. -¿Adónde vas, Cordero? -le preguntó. -Busco un refugio para resguardarme del frío en el invierno que se aproxima -contestó el Cordero.
la niña listaDos hermanos marchaban juntos por el mismo camino. Uno de ellos era pobre y montaba una yegua; el otro, que era rico, iba montado sobre un caballo. Se pararon para pasar la noche en una posada y d
la rana zarevnaEn un reino muy lejano reinaban un zar y una zarina que tenían tres hijos. Los tres eran solteros, jóvenes y tan valientes que su valor y audacia eran envidiados por todos los hombres del país. El
la vaquita pardaÉranse en un reino un zar y una zarina que tenían una hija llamada María. Cuando la zarina murió, el zar se casó al poco tiempo con una mujer llamada Yaguichno. De este segundo matrimonio tuvo tre
la vejiga, la paja y el calzón de líberUna vejiga, una paja y un calzón de líber se reunieron y decidieron irse a recorrer el mundo para conocer gente y hacerse célebres. Llegaron a la orilla de un arroyito y se detuvieron indecisos al
la zorra, la liebre y el galloÉranse una liebre y una zorra. La zorra vivía en una cabaña de hielo y la liebre en una choza de líber. Llegó la primavera, y los rayos del Sol derritieron la cabaña de la zorra, mientras que la d
marco el rico y basilio el desgraciadoEn cierto país vivía un comerciante llamado Marco, al que pusieron el apodo de el Rico porque poseía una fabulosa fortuna. A pesar de sus riquezas, era un hombre avaro y sin caridad para los pobre
potankaUna mujer preparó levadura sin pedir que Dios la bendijera. Llegó corriendo el diablo Potanka y se metió en la levadura. Más tarde, la mujer se acordó de que no había pedido la bendición, regresó
trilla milagrosaUna noche invernal y de mal tiempo, marchaban por un camino Iván el Misericordioso y los doce apóstoles. Hacía demasiado frío como para pernoctar en el campo, de modo que llamaron a la puerta de u
visita al infiernoAl joven a quien Dios llevó de visita al infierno, un anciano le instó: —Cuéntame lo que has visto. —Vi un puente de plata —contesta el peregrino—. Bajo el puente había una caldera enorme donde he