alejo carpentier
concierto barrocoI De plata los delgados cuchillos, los finos tenedores; de plata los platos donde un árbol de plata labrada en la concavidad de sus platas recogía el jugo de los asados; de plata los platos fruter
de lo real maravilloso americanoLà-bas tout n’est que luxe, calme et volupté. La ínvitación al viaje. Lo remoto. Lo distante, lo distinto. La langoureuse Asie et la brûllante Afrique de Baudelaire... Vengo de la República Popula
el acosoI Sinfonia Eroica, composta perfesteggiare il souvvenire di un grand’Uomo, e dedicata a Sua Altezza Serenissima il Principe di Lobkountz, da Luigi van Beethoven, op. 53, N° III delle Sinfonie…
el arpa y la sombraI EL ARPA ¡Loado sea con los címbalos triunfantes! ¡Loado sea con el arpa!… salmo 150 Atrás quedaron las ochenta y siete lámparas del Altar de la Confesión, cuyas llamas se habían estremecido más
el camino de santiagoI Con dos tambores andaba Juan a lo largo del Escalda —el suyo, terciado en la cadera izquierda; al hombro el ganado a las cartas—, cuando le llamó la atención una nave, recién arrimada a la orill
el entierro de henri christopheEl gobernador entreabrió la hamaca para contemplar el rostro de Su Majestad. De una cuchillada cercenó uno de sus dedos meñiques, entregándolo a la reina, que lo guardó en el escote, sintiendo cóm
el estudianteSobre mi mesa hay un cuadro de Savitry: El estudiante I Cuando el sol estuvo bien bruñido por ripolín de rocío y gamuzas de nube, el estudiante llegó al Hotel-Dieu, después de esquivar con cuidado
el milagro del ascensor… 57… 58… Chatos, netos, los números se sucedían –59… – en las fronteras horizontales de los pisos. 60… 61… Al arribar a cada nueva divisoria, las miradas cansadas de Fray Domenico se deslizaban p
el recurso del métodoPrimer capítulo … mi propósito no es el de enseñar aquí el método que cada cual debe seguir para guiar acertadamente su razón, sino solamente el de mostrar de qué manera he tratado de guiar la mía
el reino de este mundoPrólogo …Lo que se ha de entender desto de convertirse en lobos es que hay una enfermedad a quien llaman los médicos manía lupina… (Los trabajos de Persiles y Segismunda.) A fines del año 1943 tuv
los advertidosI El amanecer se llenó de canoas. Al inmenso remanso, nacido de la invisible confluencia del Río venido de arriba -cuyas fluentes se desconocían- y del Río de la Mano Derecha, las embarcaciones ll
los fugitivosI El rastro moría al pie de un árbol. Cierto era que había un fuerte olor a negro en el aire, cada vez que la brisa levantaba las moscas que trabajaban en oquedades de frutas podridas. Pero el per
los pasos perdidosCAPÍTULO PRIMERO Y tus cielos que están sobre tu cabeza serán de metal; y la tierra que está debajo de ti, de hierro. Y palparás al mediodía, como palpa el ciego en la oscuridad. Deuteronomio, 28-
oficio de tinieblasI El año cobraba un mal aspecto. Muy pocos se daban cuenta de ello, pero la ciudad no era la misma. No estaba demostrado que los objetos pintaran en los pisos un cabal equivalente en sombras. Más
semejante a la nocheEl mar empezaba a verdecer entre los promontorios todavía en sombras, cuando la caracola del vigía anunció las cincuenta naves negras que nos enviaba el rey Agamemnón. Al oír la señal, los que esp
viaje a la semillaI —¿Qué quieres, viejo?… Varias veces cayó la pregunta de lo alto de los andamios. Pero el viejo no respondía. Andaba de un lugar a otro, fisgoneando, sacándose de la garganta un largo monólogo de