alejandro dumas
cómo san eloy fue curado de la vanidadCaí en Domodossola en medio de una procesión típicamente italiana: una corporación de herradores festejaba a san Eloy. En mi ignorancia, siempre había creíd
deseo y posesiónLas charadas ya no están de moda. ¡Qué tiempos tan buenos para los poetas eran aquellos en que Le Mercure proponía cada mes, cada quince días y, al final, c
el biftec de osoLlegué a la casa de Postas de Martigny hacia las cuatro de la tarde. Cuando entré, los viajeros estaban ya sentados a la mesa; eché una ojeada rápida e inqu
el brazalete de cabellos…Iba de Estrasburgo al balneario de Louesche y, naturalmente, pasé por Basilea donde debía abandonar el transporte público y tomar un coche de alquiler. Cua
el cazador de gamuzasEs desde la cima de esa roca que domina el valle a una altura de mil metros, que fue precipitado por el Genio de la Montaña un cazador de gamuzas. Este Caza
el contrabandista a pesar suyoEntre todas las capitales de Suiza, Ginebra representa la aristocracia del dinero: es la ciudad del lujo, de las cadenas de oro, de los relojes, de los coch
el hombre del alfanjeEn Ferdj’Ouah vive un Jeque llamado Bou Akas ben Achour. Es uno de los nombres más antiguos de la región y puede encontrársele en la historia de las dinastí
el peñasco del dragónEn el pueblo de Rhungsdof, a orillas del Rin, encontramos numerosos botes aguardando a los viajeros; en unos minutos nos trasladaron a Koenigswinter, una li
el silbato encantadoHabía una vez un rey rico y poderoso que tenía una hija de belleza notable. Cuando ésta llegó a la edad de casarse, se ordenó mediante un edicto proclamado
la bofetada de carlota cordayEl señor Ledru empezó. —Yo soy —dijo— el hijo del famoso Comus, físico del Rey y de la Reina; mi padre, al que su apodo burlesco ha hecho clasificar entre l
la dama negraHacía ya doscientos años que el castillo no era sino un montón de piedras derruidas; en mitad de aquellas piedras había crecido un magnífico arce que en num
la dama pálidaSoy polaca, nacida en Sandomir, vale decir en un país donde las leyendas se tornan artículos de fe, donde creemos en las tradiciones de familia como y -acas
la peña del dragónEn el pueblo de Rhungsdof, a orillas del Rin, encontramos numerosas barcas esperando a los viajeros; en unos minutos nos trasladaron a Koenigswinter, una bo
la sirena del rinEl hada Lore era una bella jovencita de diecisiete a dieciocho años, tan bella que los barqueros que descendían el Rin, por mirarla, olvidaban el cuidado de
la tarascaEl viejo castillo que domina a Beaucaire y que fue famoso en el siglo XII por sus máquinas de guerra y en el siglo XVI por sus cañones, se construyó sobre r
las tumbas de saint denisEn 1793, había sido nombrado director del Museo de Monumentos franceses y, como tal, estuve presente en la exhumación de los cadáveres de la abadía de Saint
lo que es ignorar la lengua del paísA pesar del deseo que yo tenía de llegar lo más pronto posible al lago de Constanza, forzoso me fue detenerme en Vadutz. Desde nuestra partida llovía a cánt
los caballeros templariosCapítulo I Continuando por la calle de Rivoli en París, antes de llegar a los bulevares, se halla un enorme edificio situado en la esquina formada por la un
roldán después de roncesvallesLa peregrinación a Rolandseck o ruinas de Roldán es una necesidad para las almas tiernas que habitan no sólo en las dos márgenes del Rin, desde Schaffouse h
un alma por nacerHace seis mil años aproximadamente… El mundo estaba creado hacía medio siglo. Dios ya había expulsado a Adán y Eva del paraíso terrestre. No había, pues, en
un baile de máscarasHabía dado la orden de que se dijese que no estaba en casa para nadie: uno de mis amigos forzó la consigna. Mi criado me anunció al señor Antony R. Descubrí
un viaje a la lunaEn mis Memorias e incluso en otros lugares, he hablado con frecuencia de un guarda de mi padre con el que hice mis primeras armas. Aquel guarda se llamaba M