PAIS RELATO

Libros de abelardo díaz alfaro

Autores

abelardo díaz alfaro

bagazo
Puñal negro clavado en el corazón de la tierra. Llama verde ondulante de cañaveral. Los brazos de ébano en cruz sobre el pecho. Fulgentes los ojos venosos de ira. El negro Domingo a la puerta de s
don fruto torres
Aún me parece verlo: la cara huesuda, rugosa, a la cual se adhería flojamente la barba rala y atónica. Una racha de pelo hirsuto le asomaba en desgano por la pava raída. La ropa suelta al viento,
don goyito
¡Pobre don Goyito!… ¡Cómo se me ha calado hasta los huesos ese campesino paliducho de mi barrio Yaurel! Cada palabra que brota de mis labios es para él un templo de verdades. —Mister, usté que es
don rafa, caballero del machete
Este mi amigo don Rafa es un hombre bueno. ¿Qué más puede decirse de un hombre? Es humilde y manso como el buey viejo. ¿Y acaso el reino de los cielos no es de los humildes y de los mansos? La pob
el boliche
Un viento seco hacía ondular los paños blancos del semillero. La tierra —labios de moribundo sediento— aguardaba implorante la limosna de lágrimas del cielo. En la inclemencia azul ni una nube pre
el cuento del baquiné
Fue en mi inolvidable barrio Yaurel, camino del Palmarejo, carne negra y alma blanca. A la sombra del “jumazo” de la central una humanidad doliente, quemada por el sol canicular, gime penas de esc
el entierrito
Hace unos días contemplé este cuadro típico de Puerto Rico. Venía por la carretera un campesino con la cajita blanca de un muertecito en la cabeza. Encima de la blanca cajita unas mustias y chillo
el fruto
El arado rasga la entraña negra y pródiga. Tello el timonero azuza los bueyes: —Ceja, Careto; joise, buey Sombra. La voz destemplada azota en chasquido el riscal bermejo. Los bueyes clavan en el t
el gesto de la abuela
Cuesta arriba, caminito entre robledales, como una herida en la carne verde del cañaveral. Caminito del re cuerdo que me conduce a una blanca casita, señera, sobre la loma que domina el dulce vall
el josco
Sombra imborrable del Josco sobre la loma que domina el valle del Toa. La cabeza erguida, las aspas filosas estoqueando el capote en sangre de un atardecer luminoso. Aindiado, moreno, la carrillud
el pitirre (guatibirí)
El filo esmeralda de la palma real, que apuñala un cielo azul cobalto, remata la pequeña y esbelta figura del pitirre. Recuerdo que en esa cruel inconsciencia de la niñez mi predilección en las ca
la receta del curioso
La Juana me envió una razón para que fuera a ver a don Pedro que estaba muy malo. El mismo cuadro de siempre. La boca negra del bohío que se abría a la muerte. —Dentri místel, perdone que lo jaya
peyo mercé enseña inglés
Tras el comentado episodio de la introducción de Santa Claus en La Cuchilla se recrudeció la animosidad prevaleciente entre Peyo Mercé y el supervisor Rogelio Escalera. Este, mediante carta virule
santa clo va a la cuchilla
El rojo de una bandera tremolando sobre una bambúa señalaba la escuelita de Peyo Mercé. La escuelita tenía dos salones separados por un largo tabique. En uno de esos salones enseñaba ahora un nuev
trasplante y desplante
Peyo Mercé hacía cosa de veinte años que trabajaba de maestro en el barrio La Cuchilla. No sabía lo que era un ascenso. Solo le afincaba al magisterio la satisfacción íntima de estar realizando un